Conrrado Moscoso

Detrás de la raqueta Número Uno de Bolivia

Sus evidentes cualidades deportivas y, principalmente, su entrega total al deporte, lo han convertido en Multicampeón nacional, Campeón Bolivariano, Campeón Sudamericano, Campeón Panamericano y Campeón Mundial Junior. Todo lo anterior, ¡más lo que aún puede lograr!

Es el máximo exponente de una camada de campeones que han llevado a Bolivia a lo más alto del deporte de la raqueta a nivel mundial, y que actualmente son tentados a adoptar nuevas nacionalidades para crecer en países que les ofrecen el respaldo e incentivo necesarios.

Hablamos del deportista de élite que se mantiene firme en su Patria, acumulando logros que son resultado de su propio esfuerzo y de grandes sacrificios atribuibles a su entorno familiar.

El camino no es fácil, pero el joven chuquisaqueño de 26 años nos demuestra que la sumatoria de talento, disciplina, voluntad y fe funciona a la hora de enfrentar obstáculos y cumplir sueños.

¿Cómo vive Conrrado Moscoso la actual crisis sanitaria?

Conrrado Moscoso (C.M.): Bueno, en realidad entrené en casa durante la cuarentena y lo sigo haciendo para estar listo y preparado cuando se retome la dinámica de los torneos.

Me he estado cuidando mucho, entre la casa y la cancha. Me levanto muy temprano para entrenar y hacer mi rutina de preparación física, principalmente crossfit, y el resto del día estoy en el Complejo de Ráquetbol del Stadium Patria.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu infancia?

C.M.: Ha sido una etapa dura que no la he disfrutado mucho porque no hacía lo que en realidad quería hacer. Mi infancia y mi adolescencia las pasé jugando y entrenando. De chiquito jugaba fútbol y no tenía la perspectiva de jugar ráquet; no soy de los que ha nacido siendo un campeón…

A mi papá, por su parte, no le convencía mucho el tema del fútbol y me encaminó al ráquet que es una disciplina en la que se puede trabajar de una manera más individual. En ese sentido, esa etapa de mi vida fue sacrificada y todo ese proceso bastante complicado.

Por varios años tuve que trabajar muchísimo y contra mi voluntad hasta que, de pronto, empezamos a ver los primeros resultados. Mi papá veía las aptitudes que tenía y yo empecé a disfrutar del deporte y, específicamente, del ráquet. Ahí vino la perspectiva de pensar que, de repente, eso era lo mío, y la idea de hacerlo de una manera más grande, más global y familiar. A partir de allí asumí un compromiso más personal con el deporte.

¿A qué edad empezó a aflorar tu perfil de campeón?

C.M.: Salí Campeón Mundial a los 13 años en un torneo y de ahí hubo una fase en la que me estanqué por completo; dos años en los que no conseguía nada, quizás salía Campeón Departamental, pero todo se quedaba ahí, en ese círculo.

Más adelante retomé los entrenamientos con más fuerza y surgieron más oportunidades y torneos en los cuales participé. Empecé a viajar, clasificando a los diferentes torneos internacionales y a los 17 ya estaba en la Selección de Mayores. A partir de entonces, empezaron a acumularse los títulos que tengo hasta el día de hoy.

Por eso puedo decir que más o menos a los 14 o 15 años fue mi arrancón; me tardé un poquito porque empecé a jugar ráquet a los 9 años y en ese momento estaban otros chicos de la misma categoría que ya habían competido a nivel internacional y que ya eran campeones. Obviamente yo jugaba bien, pero no tenía los resultados que ellos tenían; me tardé un poco.

En esa etapa, ¿en qué consistía tu preparación?

C.M.: Salía del colegio y me iba a mi casa a almorzar, cambiarme y alistarme super rápido para llegar lo antes posible a la cancha; algunas veces ni siquiera me daba tiempo de almorzar. Llegaba a la cancha y calentaba hasta que mi papá llegaba a entrenarme; él salía de su trabajo y también corría a darme encuentro. Después del entrenamiento, me quedaba a raquetear solo hasta el final de la tarde.

Si bien tenía todo el respaldo de mi familia, en el colegio no me apoyaban; no contaba con la comprensión de los profesores y demás, entonces se me hacía muy complicado poder asistir a competiciones nacionales e internacionales, por lo que en varias ocasiones tuvimos que considerar la idea de cambiarme de colegio.

¿Tienes referentes del ráquet que te inspiraron e inspiran?

C.M.: Bueno, actualmente creo que estoy acoplado a una familia que es un gran referente del ráquet en Bolivia; admiro muchísimo a los hermanos Roland y Carlos Keller y he tenido la oportunidad de que ambos sean mis parejas en dobles.

Un referente muy grande para mí fue Ricardo Monroy; él llegó a jugar con los mejores del mundo, a ser Campeón Bolivariano y ahora se desempeña como entrenador en República Dominicana. De la misma forma, admiro a Gustavo Retamoso, un gran personaje paceño y raquetbolista super destacado a nivel panamericano en la década de los ochentas. Es un gran amigo de mi papá y me ayudó mucho en el proceso de maduración; le tenemos un respeto, cariño y admiración muy grandes. Llegar a ser como ellos, es algo que me ha impulsado a superarme cada día.

Sabemos que tus triunfos se deben a tu esfuerzo y al sacrificio de tu entorno familiar… ¿Podrías contarnos algo al respecto?

C.M.: Mi papá, que es ingeniero comercial, renunció a muchas cosas para apoyar mi carrera, y mi mamá siempre estuvo allí, con su apoyo incondicional, velando por mi estabilidad psicológica y emocional.

Lo que he podido conseguir y lo que soy hoy en día, se lo debo a mi familia. Ellos son los protagonistas de esta película, los pilares que han estado desde el inicio y durante todo el proceso. Mis metas siempre han sido metas familiares y, por lo mismo, cada uno ha tenido que renunciar, en su momento, a muchas cosas.

Por ejemplo, vacaciones en familia se han visto frustradas porque se presentaban torneos internacionales que había que cubrir. Entonces lo que habíamos ahorrado para la vacación, se iba al torneo.

Mis hermanos menores que son mellizos, apoyan mi carrera formando parte activa del equipo, y ellos también han renunciado a sus sueños personales para que se logren las metas que nos habíamos trazado en torno al ráquet. Mi hermana no pudo hacer realidad su sueño de celebrar sus quince años. Todo lo recaudado para ese fin, se fue a cubrir pasajes, hospedaje y otros gastos de un torneo internacional… Por eso a veces me siento como el villano de la película y lucho para poder retribuirle a mi familia todo lo que cada uno hizo y hace para fortalecer mi carrera.

¿Y qué papel juegan el Estado y las instancias deportivas en esta historia en particular?

C.M.: Bueno, en realidad no pude asistir a muchos torneos internacionales, siendo que había clasificado, precisamente por el factor económico y por la falta de apoyo de las autoridades. Siempre me he tenido que enfrentar a muchas trabas porque, además de no contar con apoyo económico ni de ninguna otra índole, la Federación (Boliviana de Ráquet), siempre me ponía traba tras traba, tras traba al momento de viajar o de gestionar algún tipo de apoyo. Pero eso sí, cuando hay un logro o una medalla, aparecen las autoridades para tomarse la foto y sacar algún provecho de la situación.

En un momento recibimos una beca del Viceministerio de Deportes que resultó siendo una estafa de la cual fuimos víctimas muchos deportistas.

Después de muchos años de sacrificio y varios logros conseguidos para el país, seguimos batallando para obtener el soporte que necesitamos para poder competir a nivel internacional.

En mi caso, la Gobernación y la Alcaldía de Sucre, más algunos sponsors de la empresa privada, alivianan los gastos inherentes a mi preparación.

¿Has pensado en obtener un título universitario en algún momento?

C.M.: En realidad me falta poco para terminar la carrera de Ingeniería Comercial en la Universidad San Francisco Xavier, pero actualmente estoy avocado cien por ciento a mi carrera deportiva. Si bien no es imposible llevar ambas cosas de manera paralela, el nivel de preparación y entrega que me exige el ráquet hoy en día es muy elevado, por lo que decidí postergar el desarrollo de mi carrera universitaria, en vez de descuidarla.

¿De qué disfruta Conrrado, además de estar en la cancha?

C.M.: Definitivamente el ejercicio es una de las cosas que más me gusta y apasiona; también me gusta mucho estar en casa. Soy muy fan de estar en mi casa y ver películas, por ejemplo.  Obviamente también me gusta salir; como a todo chico, ir a fiestas y demás, pero con un límite específico. Y me encanta bailar caporales. Lamenté mucho no poder hacerlo este año, debido a la pandemia. Le hice una promesa a la Virgen del Socavón y este año no pudimos estar en Oruro, junto al Bloque de los Sambos Churuqueña de Sucre, del cual soy guía. El amor a nuestro folklore y a Dios también es algo muy lindo en mi vida, que lo comparto con mi familia.

Soy católico y devoto del Señor de Maica y de la Virgen de Guadalupe, y la fe y el agradecimiento son sentimientos que me acompañan antes, durante y después de cada contienda. Mi fe es algo que me hace sentir seguro y protegido a la hora de asumir cualquier reto.

¿Cuáles son tus principales anhelos y sueños como atleta?

C.M.: Primero, que todo se vaya normalizando y que pronto podamos recibir noticias y convocatorias a nuevos torneos internacionales. Y que ninguna de estas noticias me tome por sorpresa, sino que me agarre en las mejores condiciones para poder competir.

Siento que ahora, más que nunca, el ráquet se ha ido levantando y hemos ido avanzando mucho. Estamos en el podio a nivel internacional y siempre hemos peleado el primero y el segundo. Entonces yo creo que estamos bien encaminados y que ahora la meta es prácticamente buscar el primer puesto.

Siempre he tenido la ilusión de salir Campeón Olímpico y también estoy enfocado en conseguir el Campeonato Panamericano y el Mundial, superando todos los resultados conseguidos hasta el momento.

Mirando más allá, me gustaría seguir preparando a gente, a través de una escuela, y dejar un legado de formación de las generaciones que vienen por detrás, mismas que puedan alcanzar aún más logros para el país.

Actualmente, junto a mi papá y a mis hermanos, tenemos un proyecto encaminado en ese sentido, y que inclusive ya está funcionando. Me gustaría que en un tiempo podamos ver los primeros resultados de ese trabajo que estamos llevando adelante de manera conjunta, cada uno desde el lugar y el rol que le toca desempeñar.

¿Qué les dices a esos chicos que vienen por detrás, para quienes eres un ejemplo a seguir?

C.M.: Que sean consecuentes y disciplinados; que sean muy pacientes porque nada se logra de la noche a la mañana; que tengan mucha fe en sí mismos, en lo que hacen y en su trabajo; que no esperen la aceptación de todos porque siempre habrá quien les tire flores y quien los critique; que nunca se alejen del valor de la humildad; que siempre le busquen el lado positivo a las cosas que se pintan difíciles y dificultosas; y que jamás se rindan. La espera es larga, pero los resultados pueden llegar a ser muy grandes.

BOLIVIANOS CAMPEONES 4

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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