Tito de la Viña no olvida, destaca y detalla a:

Willy Bendeck, Dieter Hübner, Rodolfo Aliaga, Marina Azcárraga, Cornelio “Jimmy” Yapura, Bernardo Guarachi, Julia Iriarte, Johnny Pérez, Geovana Irusta, Isaac Gorostiaga, Gastón Zamora y Ramiro Benavides

Setenta años de una trayectoria basada en vocación, ética y capacidad analítica; cinco libros publicados que se constituyen en fuentes de consulta ineludible a la hora de conocer la historia del deporte boliviano y mundial. En esta ocasión, la palabra la tiene una institución del periodismo deportivo boliviano.

A los noventa

José Vila de la Viña es un consagrado periodista deportivo que, con gran acierto y profesionalismo, abarcó radio, prensa y televisión, destacándose por el manejo profundo de la temática deportiva.

Hoy, a sus noventa años, combina armónicamente el caminar lento y juicioso con la memoria ágil y precisa.

No ha dejado de escribir y, después de haber publicado obras como Vivencias de medio siglo, 50 años de historia deportiva nacional (2008), Hechos y protagonistas del deporte boliviano (2010), De copa en copa (2014), Historias no contadas (2016) y Luces y sombras en el deporte (2018), prepara un sexto libro que, según nos adelanta, reunirá historias del fútbol y “curiosidades” que emergen de la documentación que atesora, basada en ejemplares de la revista “El Gráfico” y publicaciones de la Conmebol. “La tecnología nunca superará al libro”, afirma con convicción. Sin duda, el nuevo aporte del experimentado periodista enriquecerá aún más el legado bibliográfico que le ha regalado a Bolivia.

Fue merecedor de múltiples premios, reconocimientos y distinciones a nivel nacional e internacional, y la pandemia no lo aleja de su intención de compartir su sapiencia y experiencia, impartiendo charlas y conferencias dirigidas a jóvenes en formación.

Amor al arte

“Siempre fui un fanático…”, rememora. “En el colegio organizaba campeonatos de fútbol con tapitas de refresco donde pegábamos las fotos de los grandes jugadores de la época; armábamos los equipos y yo relataba los partidos…

En el Colegio San Calixto donde estudié, me desempeñé como Secretario de Deportes y como Presidente de la Liga Deportiva del Colegio; organizaba las competencias, conseguía los trofeos, etc. El deporte siempre fue mi afición…

Después este gusto lo llevé a otro plano, relatando y comentando encuentros de fútbol todos los sábados en una pequeña radio, Radio ‘Abaroa’. Así empezó también Cucho Vargas, dueño de una magnífica voz y quien había dado sus primeros pasos en Radio ‘Illimani’. Recuerdo que un buen día me dijo que me fuera a trabajar con él al periódico ‘La Nación’ que en ese tiempo era del Gobierno del MNR y que me ofrecía un mejor salario. Yo estudiaba Bioquímica en la UMSA y necesitaba dinero para llevarles a mis abuelos con quienes vivía; entonces acepté su propuesta. En ‘La Nación’ tuve mi primera aventura internacional porque me fui a Paraguay a la Primera Copa ‘Paz de Chaco’. Al poco tiempo, Cucho y yo nos pasamos a ‘Presencia’… Gente de la Falange Socialista Boliviana atacó el periódico del gobierno de Víctor Paz… Ambos logramos escapar, pero Cucho sufrió una fractura al saltar de un segundo piso. Nos dimos cuenta de que era muy difícil trabajar en esas condiciones y concluimos nuestro ciclo en ‘La Nación’”.

A partir de entonces, Tito de la Viña vivió y palpitó trece copas del mundo, rallys, partidos de básquet, peleas de box e infinidad de eventos deportivos, desde su lugar en “Presencia”, periódico en el cual se desempeñó a lo largo de 32 años, desde un espacio radial que fundó junto a Julio Lazarte (+), denominado “Cabalgata deportiva”, y más tarde desde la sección deportiva del periódico “Hoy”.

“Lo que más recuerdo del tiempo en ‘Presencia’ (1958 – 1990) es la pobreza con la que nos movíamos… Íbamos a las coberturas internacionales con las justas para no morir de hambre. En condiciones muy precarias nos dábamos modos para hacer las coberturas y mandar la información vía aérea. El periódico (‘Presencia’) hacía intercambios con las líneas aéreas y la Iglesia Católica nos daba cartas de recomendación para que consiguiéramos algo de apoyo en los diferentes países que visitábamos… A pesar de la precariedad con la que nos manejábamos, nuestro trabajo era reconocido y valorado… Por ejemplo, recuerdo que el Comité Organizador del Mundial de Chile ’66 nos felicitó por nuestro desempeño. Trabajábamos por amor al arte y motivados por el ejemplo de grandes maestros como el erudito, don Huáscar Cajías, Alberto Bailey, Carlos Andrade, Jaime Humérez, Harold Holmos, Monseñor Juan Quiros y Alfonso Prudencio / Paulovich, gente valiosa que lamentablemente ha ido desapareciendo”.

Los inolvidables

Héroes del volante

La “largada” de este recorrido imaginario se sitúa, precisamente, en el automovilismo. Los nombres que salen de la boca de nuestro entrevistado van acompañados de una suave y profunda sonrisa.

Willy Bendeck (+), Dieter Hübner y Jorge Burgoa (+) fueron figuras extraordinarias que representaron a Bolivia en la competencia más larga del mundo, de 20.000 kilómetros y que iba de Londres a México. Esta proeza se realizó en 1970. Cómo olvidar que largaron 180 coches y llegaron a la meta apenas 22, entre los que estaba el de nuestros compatriotas. Fue una carrera maratónica que pasó el Atlántico para saltar de Europa a América, a México, puntualmente al Mundial del ’70. El trío tuvo que enfrentar grandes dificultades económicas para realizar la hazaña. Abandonados por las autoridades estatales, lograron costearse con su propio esfuerzo un coche nuevo que fue adquirido en el mismo lugar de la largada, que era Londres. Adquirieron un BMW flamante, cero kilómetros, apelando también a la industria. En la competencia había tramos de irregularidad y tramos de velocidad; ellos mostraron mucha habilidad y empeño para conservar su máquina. Recuerdo que el tercer participante tenía que ser el gran Oscar Crespo, pero abandonó el desafío porque no contaba con los recursos necesarios, y en su lugar entró Burgoa.

A su paso por Bolivia, alrededor de 60.000 personas se dieron cita en El Alto para recibir a los héroes del volante, entre aplausos, bombos y platillos. Fue un espectáculo impresionante. Permanecieron un día en La Paz, fueron justamente agasajados, prepararon su máquina y partieron rumbo al Norte, llegando a México en un honroso puesto 22. Fue una verdadera fiesta deportiva la que nos hicieron vivir estos tres pilotos.

Destaco sobre todo la habilidad de Hübner, quien ganó en “Los Caminos del Inca” del Perú en 1971 y del cruceño Bendeck, quien lamentablemente murió trágicamente en una competencia en noviembre del mismo año.

Más adelante aparecieron Armin Franulic, un gran corredor que también hizo historia, y Wálter Nosiglia, figura del motociclismo boliviano a quien destaco en uno de mis libros”.

Rodolfo y Marina

Un hombre y una dama se adueñan de la memoria del prestigioso historiador, a la hora de hablar del deporte de la canasta.

Rodolfo Aliaga (+), recientemente desaparecido, fue un valor extraordinario del baloncesto boliviano. Fue ex alumno del Colegio La Salle, mismo que ostentaba al afamado Club Ingavi. El Colegio San Calixto, del que yo egresé, también tenía su equipo de básquet de Primera División, así como el Colegio Bush, el Colegio Ayacucho y el Colegio Americano. Es decir, había una importantísima participación de los colegios de donde salían verdaderos valores deportivos. Teníamos a formadores como Roberto Ayllón del Ingavi y Roberto Soto, gran entrenador de básquet y de fútbol del Colegio San Calixto.

Rodolfo Aliaga tenía todas las condiciones para jugar: Era fino, elegante, limpio; encestaba de diferentes ángulos, penetraba; estuvo en las selecciones bolivianas desde el ‘55 aproximadamente hasta el sesenta y tantos. Ingavi logró muchos títulos con Rodo Aliaga, por lo que está justamente ubicado en la galería de los grandes del deporte boliviano.

En el baloncesto femenino tuvimos a una brillante Marina Azcárraga, dueña de un carisma extraordinario. Jugadora hábil y potente, era representante del Colegio Americano y era también, junto a su hermana, pieza fundamental de las Selecciones bolivianas. Recuerdo que, a su paso por Santiago de Chile, Lima y los Juegos Sudamericanos de Paraguay, su talento y simpatía natural destacaban enormemente. Era la favorita del público que la ovacionaba y de la prensa paraguaya. La inolvidable Marina fue, sin duda, la figura emblemática de todos los campeonatos sudamericanos de los años cincuenta”.

El campeón del ring

“En el box tenemos a una figura que es dominante; nunca ha surgido un valor de esas condiciones: Cornelio ‘Jimmy’ Yapura. Justamente en sus años de gloria, yo trabajaba en ‘Presencia’ (junto a Cucho Vargas) y Yapura se convirtió prácticamente en la figura central de nuestras publicaciones.

Cornelio iba a disputar el título sudamericano de la Categoría Pluma y, por un problema principalmente dirigencial, no fue posible. Riñas entre los dirigentes impidieron que llegara a la Confederación Internacional y planteara una pelea por el título; no se hizo lo que se debía y nuestro campeón quedó abandonado y sin el respaldo necesario.

Acá en La Paz lo noqueó al Campeón argentino Oscar ‘Cachín’ Díaz en una noche que titulé ‘La noche del box’, pues tuve la oportunidad de relatar ese apasionante encuentro. Recuerdo que en el cuarto round lo volteó, lo tumbó y ganó el combate… Salió en andas…

Yapura llenaba el Coliseo de la calle México, recién terminado de construir (60s y 70s). Peleaba el cochabambino y era Coliseo lleno; realmente fue una figura espectacular.

Si bien nació en Tarata, Cochabamba, vivió varios años en La Paz y también residió en Buenos Aires, donde se formó en la escuela de los mejores técnicos. Gozaba también de grandes condiciones para la enseñanza. Terminó como detective de la Policía.

 “El rey de la montaña”

“Hoy en día prácticamente no hay alpinismo en Bolivia, cosa que no ocurría en los años 60 y 70, cuando escaladores de todo el mundo llegaban a Bolivia con la intención de explotar los nevados y experimentar en la famosa pista del Chacaltaya.

No obstante, Bolivia tiene a una gran figura de este deporte que es la más grande de todos los tiempos, y cuyo antecesor fue Alfredo Martínez, andinista que conquistó treinta nevados y realizó operaciones de rescate en alta montaña.

Estoy hablando de Bernardo Guarachi. Ni las autoridades, ni los clubes deportivos, ni la prensa le han correspondido como debería ser a este escalador de primera categoría, a quien en un capítulo de un libro llamé “El rey de la montaña” y cuyo mérito es aún mayor al haber logrado grandes conquistas a nivel mundial, a base de un esfuerzo propio, sin el apoyo económico de nadie.  

Guarachi, nacido en Patacamaya, migrante boliviano en Chile y graduado como guía de alta montaña en la Escuela del Club Alpino Alemán, ha escalado los picos más altos del mundo. En mayo de 1977 llegó a la cima del Sajama (6540 metros) y escaló los nevados de todo el país: Illimani, Illampu, etc.

En mayo de 1998 conquistó la cumbre más alta del planeta, el Everest, lo que le valió la Condecoración de la Orden del Cóndor de Los Andes, en el grado de ‘Caballero’.

Este viajero de las alturas que realizó innumerables proezas en las cordilleras de todos los continentes, es uno de los grandes deportistas bolivianos que hoy está prácticamente olvidado”.

Íconos del atletismo

Julia Iriarte –cariñosamente llamada ‘la Ch’ini’– nos ha dado títulos bolivarianos y sudamericanos. En los Juegos Bolivarianos de 1947, celebrados en Perú, se llenó de medallas como lanzadora de bala, disco y jabalina; saltadora; corredora de 100 metros, 80 metros con vallas y 4×100 metros llanos con postas. En todas esas pruebas, Julia obtuvo y retuvo récords nacionales hasta pasada la década de los cincuentas.

Fue, sin duda, la más grande del atletismo nacional de todos los tiempos y reconocida por el Estado nacional como la ‘Atleta del siglo XX del deporte boliviano’. Además de ser campeona de atletismo, fue una destacada basquetbolista, cuya habilidad, agilidad y puntería le permitieron ser parte de seleccionados paceños y nacionales. Recuerdo su destacada participación, por ejemplo, en el campeonato Sudamericano de Chile de 1945.

En reconocimiento a su destacada actuación deportiva, Iriarte desfiló con la tea encendida en ocasión de la inauguración de los Juegos Bolivarianos de 1977 que se realizaron en La Paz, encabezando la delegación boliviana y encendiendo la llama olímpica bolivariana.

Vivió 94 años y dedicó su vida al deporte, como atleta y como maestra.

Y cómo olvidar al fondista Johnny Pérez, que nos llenó de medallas en los Bolivarianos y Juegos ODESUR de finales de los setentas; y a Geovana Irusta, la gran marchista, especialista en 20 kilómetros, que acumuló éxitos deportivos en Bolivia y fuera de nuestras fronteras”.

Abanderados del deporte blanco

“Bolivia dio a dos íconos del deporte blanco en los años cincuenta: Gastón Zamora e Isaac Gorostiaga eran los protagonistas de grandes encuentros en la Avenida Arce, donde antiguamente se ubicaba el Club Tenis La Paz, en dobles eran invencibles, destacaron a nivel internacional y abrieron camino para la profesionalización del tenis en el país. Detrás de Isaac, por ejemplo, estuvieron sus hijos Raúl y Eduardo “Pacho” Gorostiaga.

El gran tenista boliviano, Mario Martínez, llegó al puerto 35 del Ranking de la ATP, conquista hasta ahora no superada en Bolivia. Lamentablemente terminó mal porque, desde una escuela de tenis en el exterior en la que se desempeñaba como edntrenador, tuvo un atropello de carácter sexual que lo llevó a la cárcel.

También tuvimos a Ramiro Benavides, quien por muchos años estuvo en Estados Unidos practicando este deporte y acumulando méritos importantes.

Todas estas figuras fueron las pioneras del deporte blanco, en épocas en las que el tenis era una disciplina más asequible y donde prácticamente todos los clubes deportivos se ocupaban de ella, con mejor y mayor infraestructura y organización.

Una mirada crítica

No podemos despedirnos de don Tito de la Viña sin explotar su gran capacidad analítica a la hora de hablar sobre la historia y el presente del deporte boliviano.

A continuación, compartimos sus principales apuntes y reflexiones:

Sobre el periodismo deportivo

  • Hace falta un periodismo investigativo, penetrante, profundo, meticuloso, emprendedor, ético y creíble; un periodismo que ayude a encontrar soluciones a las diferentes problemáticas que se presentan en el ámbito deportivo.
  • Se necesita la reactivación de instancias como el círculo de periodistas.
  • No debe gobernar el apasionamiento, el sensacionalismo y el triunfalismo que engañan y desorientan a la gente.

Sobre el atletismo, el básquet, el vóley, el tenis y otras disciplinas

  • Son disciplinas abandonadas en Bolivia que no cuentan con las bases, el apoyo económico, la infraestructura y los entrenadores para crecer.
  • La historia ha demostrado que el talento y los valores salen de los colegios y de las universidades porque los encuentros deportivos intercolegiales son un espacio en el que los niños y jóvenes muestran sus condiciones innatas para la práctica deportiva.
  • Necesitamos instancias como el antiguo INSEF (Instituto Nacional Superior de Educación Física), donde se capacitaba adecuadamente al recurso humano encargado de la formación de deportistas.
  • El deporte actual está venido a menos y lo que se necesita es: 1) buenos dirigentes, 2) infraestructura, 3) aliento a la juventud y 4) entrenadores capaces que formen jugadores con valores.

Expertos 11.  BOLIVIANOS CAMPEONES

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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