Los históricos y destacados de Toto Arévalo Araníbar:

Julia Iriarte, Armin Franulic, Johnny Pérez, Roberto Nielsen Reyes, Geovana Irusta, Bernardo Guarachi y Karen Tórrez

Desde muy joven, se caracterizó por ser aventurero y audaz, características que lo llevaron a hacer posible lo que parecía inviable. Amante del fútbol, su pasión por el deporte también encontró lugar en el básquet, el automovilismo y el vóley. Hace meses nos compartió sus percepciones sobre las estrellas del fútbol boliviano y hoy nos regala un listado de campeones y campeonas bolivianos que hicieron historia y que actualmente brillan en diferentes disciplinas deportivas.

Los grandes hitos de la carrera de Toto Arévalo

En una segunda conversación con el consagrado periodista deportivo, Toto Arévalo, éste nos cuenta sobre los que considera fueron los hitos más grandes de su destacada carrera:

La proeza de la transmisión en vivo

A los 21 años, nuestro entrevistado “se bautizó” como reportero cuando vivió la aventura de una primera transmisión por radio. Se trataba de la Mini Copa ’72 que se celebró en el marco del séptimo bicentenario de la Independencia de Brasil, país sudamericano que lograra el Campeonato Mundial de México ’70. “En esos tiempos era una verdadera proeza transmitir un partido de fútbol desde el exterior; era un esfuerzo titánico porque no había satélite, ni celulares, ni formas de comunicarse”, recuerda Toto, testigo directo de que Bolivia era un país completamente aislado de las comunicaciones directas por los elevados costos que representaban las transmisiones.

En la mencionada ocasión, el joven cochabambino se propuso transmitir desde Manaos, Brasil, un importante partido del combinado nacional. Días antes, el intrépido reportero había grabado los relatos de los partidos jugados por la Selección boliviana, haciendo peripecia y media para lograr que los cassettes que mandaba desde Campo Grande llegaran con bien a Cochabamba, La Paz y Santa Cruz para ser reproducidos en diferido a través de la señal de las estaciones ubicadas en las principales ciudades de Bolivia. En una importante contienda, Bolivia había empatado con el seleccionado de Yugoslavia, hecho que despertó gran expectativa en el país. A los cuatro días, bolivianos se enfrentaría a venezolanos, y los aficionados no tendrían posibilidad de saber qué pasaría con su Selección en Brasil… Toto Arévalo anhelaba, a toda costa, hacer posible lo imposible.

Hechas las gestiones necesarias para conseguir algo de apoyo, dejó Campo Grande y se embarcó en un avión que cruzó la selva en dirección a Manaos. Tras tres horas y media de vuelo, llegó a destino y le pidió a un taxista que lo acercara a la radio más potente de esa ciudad. El padre Thiago –un español alto, delgado y casi rubio–, era el director de Radio Riomar, cuya onda corta abarcaba toda la Amazonía. Cuando Arévalo llegó a su encuentro y le compartió sus ideas, el religioso tardó en comprender el propósito del boliviano desconocido, quien le pidió parar todas las transmisiones usuales de la radio para que él transmitiera el partido de Bolivia en español. “¿Quién te va a escuchar?”, cuestionó el cura, a lo que el periodista respondió con toda claridad: “Con que me escuche un boliviano, es suficiente para mí. Lo más probable es que algún travieso me sintonice en Cobija…, y si logro eso, seré feliz”. Entendido, pero… “no tenemos cómo transmitir desde el estadio”, replicó el español quien, al ver la cara de intensa desazón del visitante, pidió al jefe técnico extender una línea de teléfono con un cable de 600 metros que atravesara aproximadamente seis cuadras.

Ya en la cabina, Toto Arévalo empezó a hacer las pruebas de la radio al estudio, mismo que empalmaba al transmisor que, a su vez, mandaba la señal al aire. “Obviamente en Bolivia nadie sabía de esto”, aclara, mientras recuerda la frase que fue repitiendo, una y otra vez, durante una hora, a través de la señal: “Esta es Radio Riomar de Manaos. Usted está sintonizando la señal; comunique a cualquier boliviano o radio boliviana que transmitiremos el partido de Bolivia vs. Venezuela desde las siete y media”.

El juego, el empate, los golpes… Todo lo acontecido en el campo de juego fue transmitido por la voz del apasionado relator, quien invitó a su colega Toto Ballivían a comentar el partido, mientras parte de la delegación boliviana miraba la cabina sin entender lo que ocurría. Terminada la contienda, los altavoces del estadio convocaron al boliviano a cabina central, donde se propició uno de los momentos más emotivos de la carrera de nuestro entrevistado. Don Daniel Arteaga de Radio Grigotá de Santa Cruz tomó comunicación para anunciar que el partido había sido escuchado con todo éxito y felicitar la iniciativa. El arrojado periodista había cumplido el sueño de conectar con alrededor de treinta radios de todo el país, cuyos radioescuchas vivieron, por primera vez, la transmisión ¡en vivo! de un partido internacional, en el cual Bolivia fue protagonista.

Primer Mundial en directo para Bolivia

Un segundo gran desafío cumplido se remite a la primera vez que Bolivia transmitió un Mundial de fútbol en directo, cuando a Alfonso “Toto” Arévalo –de 27 años– le tocó el privilegio de estar en el Mundial del ‘78 y relatar la gran final de Argentina vs. Holanda (3-1), sintiendo la pasión y vibrando al unísono de las multitudes que se dieron cita en el mismísimo Estadio Monumental de River.

Roma – La Paz: Todos los días, las 24 horas y a precio regalado

Hace poco más de treinta años, Toto Arévalo decidió transmitir el Mundial de Italia ‘90 desde todas las canchas del país europeo, conectando directamente con La Paz. Con ayuda de su equipo, montó un estudio de radio en Roma –muy cerca al Vaticano– que transmitía las 24 horas del día con una programación diaria.

“Logramos relatar el Mundial de Italia desde todos los estadios y los periodistas sudamericanos nos miraban con admiración por los altísimos costos que ello representaba: Los derechos de transmisión y la entrada al estadio, sumaban alrededor de 7500 dólares por partido. Lo que no sabían era que, como buen boliviano pícaro, yo había visitado Italia dos veces antes del Mundial, con el propósito de hacer un reconocimiento de campo y ver de qué manera podía transmitir. En esas visitas tuve la fortuna de conocer a la encargada de las transmisiones de radio y televisión, quien tuvo la gentileza de informarse sobre la manera más sencilla y menos costosa de transmitir veinte partidos del Mundial por sólo 5000 dólares. Lo único que necesitaba era ubicarme en un espacio del estadio con una línea telefónica, hacer funcionar mis equipitos y poner en marcha las transmisiones. Fue una aventura maravillosa, audaz…”.

“Mi Bolivia, mi Boliviaaaaaa”

El relato del gol que Bolivia le marcó a Ecuador, mismo que le daba el pase al país para participar, por mérito propio, en Estados Unidos ’94, hizo que Toto Arévalo perdiera la compostura. Ese fue uno de los mejores momentos de su carrera, asegura. “Mi Bolivia, mi Boliviaaaaaa”, se convirtió en una expresión genuina de profundo sentimiento a su país.

Geovana en directo para Latinoamérica

Arévalo cosechó gran experiencia en los Juegos Olímpicos; en 1984, a sus 33 años, asistió por primera vez al de Los Ángeles, Estados Unidos. Años más tarde, en el marco de las transmisiones con sonido ambiental y de relato, llevadas adelante por la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI), el periodista boliviano tuvo el privilegio de transmitir el acontecer de las Olimpiadas de Atenas del 2004 para todos los países de Latinoamérica que tenían los derechos. “Tuve el honor de transmitir la marcha olímpica donde participaba la atleta Geovana Irusta de Bolivia y también Jeferson Pérez de Ecuador. Fue un reto grande porque en días tuve que estudiar a la perfección la técnica de la marcha olímpica y su terminología, siendo asesorado por un campeón olímpico mexicano de nombre Raúl González. Así pude transmitirle a la gente la técnica y las particularidades de esta prueba. Fue una experiencia diferente y muy emocionante porque fue la primera y única vez que se transmitió, en vivo y en directo, la participación completa de un deportista boliviano en los Juegos Olímpicos”.

Autos, vóley, básquet…

El periodista y director de “Deporte Total” se refiere a su segunda pasión: el automovilismo, deporte que le causó fascinación desde los 16 o 17 años, siguiendo las carreras de autos. “Si bien en ‘Deporte Total’ le damos cobertura a todas las disciplinas deportivas, personalmente me he acercado más al automovilismo y al vóley, por ejemplo”.

Pocos saben que Toto Arévalo estuvo muy conectado al deporte de la canasta cuando joven. A los veintidós aproximadamente, como Secretario de Deportes de la Universidad Mayor de San Simón, se dio a la tarea de armar un equipo de básquet, gestionar el entrenamiento de los chicos, uniformarlos y organizar giras con el plantel. “Incluso me tocó dirigir un partido y fue una locura porque el equipo universitario que había logrado salir Campeón en Cochabamba, también cumplió la titánica misión de ganarle al gran Club Ingavi en el Coliseo Cerrado de La Paz, hecho que le dio el pase para ir al Sudamericano de Brasil de 1972”, recuerda nuestro entrevistado.

Una trayectoria de aventura, riesgos, pasión y logros tan concretos como satisfactorios, lo acreditan para nombrar a los y las mejores compatriotas de la historia y del presente deportivo.

Deportistas top

Julia, la reina

“Para mí la deportista más completa que ha tenido Bolivia y que no creo que la hayan superado, es Julia Iriarte Velasco (+). Julia contrajo nupcias con Duberty Aráoz, centrocampista de fútbol boliviano que jugó para Bolivia en la Copa Mundial de la FIFA 1950 y también para el Club Litoral.

En los Juegos Bolivarianos de 1948, ella fue la reina, arrasó con todo, fue la estrella mayor que tuvo Bolivia en el atletismo. Velocista de tramos cortos y largos, saltadora, basquetbolista…, fue una deportista muy completa. Considero que ningún atleta en Bolivia superó lo de Julia. Cuentan que cuando volvía en tren de los Juegos Bolivarianos, multitudes la esperaban en la Estación central para recibirla y llevarla en hombros hasta la Plaza Murillo y al Palacio, como forma de ponderar y festejar su extraordinaria actuación. Julia fue lo más destacado del deporte boliviano y debe estar en el pedestal más alto”.

Armin, octacampeón nacional

“He tenido la fortuna de ver actuar a grandes deportistas como Armin Franulic, un boliviano que batió todos los récords en competencias nacionales de automovilismo. Fue ocho veces campeón nacional y seis veces lo fue consecutivamente. Pienso que Franulic debe estar en el podio de los grandes deportistas bolivianos porque, además, coadyuvó grandemente a que el automovilismo lograra tener tanta trascendencia e importancia en el país”.

El olímpico Roberto

“El jinete boliviano Roberto Nielsen Reyes también merece una mención especial por haber llegado a posiciones de privilegio en los Juegos Olímpicos, logrando un récord de salto en altura”. En 1972, en el Estadio de Múnich de Alemania, obtuvo el puesto 14 del mundo al superar los obstáculos armados a 1.60 m., entre 74 participantes. Asimismo, Nielsen Reyes obtuvo la primera medalla para Bolivia en los VII Juegos Deportivos Bolivarianos de La Paz (1977) y en los primeros Juegos Deportivos Sudamericanos de 1978, celebrados en la Sede del Gobierno boliviano.

Johnny, Oro de Sudamérica

“Johnny Pérez, este fondista de un nivel altamente destacado, para mí también se ubica entre los deportistas sobresalientes del país”. Se trata de un deportista que incursionó a nivel sudamericano forjando récords importantes para el país tanto en 5.000 como en 10.000 metros, mismos que tuvieron más de tres décadas de vigencia. El cochabambino logró Medalla de Oro en 1.500 y 5.000 metros en los primeros Juegos Odesur realizados en La Paz en 1978.

Geovana, campeona internacional de marcha

Imposible obviar a la especialista en marcha atlética, Geovana Irusta –dice Toto Arévalo–, campeona iberoamericana de 2002, campeona sudamericana de 2004 y 2006, y poseedora del récord nacional de la prueba de 20 km marcha, adquirido en el marco del Grand Prix de La Coruña (España) de 2004, ahora superado por la atleta Ángela Castro.

Bernardo en lo más alto

“Bernardo Guarachi es el único boliviano que escaló el Imalaya”, comenta nuestro entrevistado, a tiempo de ponderar la sacrificada y meritoria trayectoria del montañista y alpinista originario de Patacamaya que logró las Siete Cimas del Mundo y cuya última gran expedición la realizó en 2020 a sus 67 años, haciendo flamear la bandera de Bolivia en el Monte Vinson, la cumbre más alta de La Antártida.

Karen, tesón en tiempos difíciles

“Actualmente, la nadadora Karen Tórrez es una deportista que pidió permiso para trabajar y entrenar en tiempos de Covid, con una entrega, constancia y dedicación ejemplares, buscando su clasificación a los próximos Juegos Olímpicos de Tokyo”, apunta el especialista respecto a la deportista olímpica que logro Medalla de Oro para Bolivia en los Juegos Bolivarianos de 2017 y sumó tres medallas en los Juegos Sudamericanos que se realizaron en su natal Cochabamba, el 2018.

Fernando, el atleta solitario

Como dato adicional, Arévalo se refiere a aquellos deportistas que merecen una mención especial. Como ejemplo, toma el caso del palista especializado en kayac, Fernando Inchauste, quien logró la hazaña de acudir, con esfuerzos propios, a los Juegos Olímpicos de Tokyo 1964. La actuación de Fernando en esa cita deportiva provocó mucha emoción y lágrimas cuando le tocó hacer una entrada solitaria con la tricolor, mientras los demás países eran representados por delegaciones de al menos 50 deportistas de diferentes disciplinas. Un capítulo importante de la historia olímpica de Bolivia, único país sudamericano que, a la fecha, no conquistó ninguna medalla.

Expertos 7.  BOLIVIANOS CAMPEONES

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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