Luis Héctor Cristaldo

Mundialista “poli, multi” de alto vuelo

Le dedicó 24 años de su vida al fútbol profesional (1987 – 2012), llegando a disputar dos mundiales de la FIFA y a lograr récord de apariciones en el combinado nacional. Alcanzó la gloria como Campeón Sudamericano Sub 17 de 1986, como clasificado al Mundial de USA ’94 y como Subcampeón de la Copa América de 1997. No conforme, brilló como figura y Capitán en los clubes más grandes de Bolivia, consiguiendo un Campeonato nacional para Oriente Petrolero, tres para Bolívar y tres para The Strongest. Argentina, Paraguay y España también conocieron el fútbol del boliviano por elección que –con igual maestría y entrega– lució su talento en todos los sectores de la cancha.

Cuando nos toca recordar a la Selección mundialista que hizo vibrar al pueblo boliviano de los noventa, viene a la memoria la cabellera rubia y alborotada de un jugador inquieto y primordial que “se comía el lateral izquierdo” de La Verde, como bien lo recuerda y subraya el ex Presidente del Club Bolívar y de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Guido Loayza. ¿Qué fue del naturalizado boliviano, Luis Héctor Cristaldo una vez que dejó de jugar profesionalmente?

Muchos lo recuerdan como parte del cuerpo técnico de diferentes clubes de la Primera División, y él mismo nos cuenta que estuvo dedicado a diversos negocios que no estaban relacionados a la disciplina deportiva que le permitió conocer el éxito y la popularidad.

Otros lo relacionan al ex Presidente de Bolivia, Evo Morales, como su asiduo seguidor y amigo personal, y quedan afiches y panfletos que dan cuenta de su incursión en la esfera política, candidateando a diputado titular plurinominal por Santa Cruz, de la mano del MAS. Al respecto, él comenta: “El 2019 apareció una propuesta que consistía en trabajar por la gente, por el deporte, por los jóvenes y por los niños, tanto en formación como en infraestructura. Se trataba de una cosa nueva que no era mucho de mi agrado porque tenía que ver con la política, pero que me ofrecía la posibilidad de trabajar por lo que más amo que es el deporte. Escuché a la gente, a los dirigentes de las juntas vecinales que me pedían un cambio urgente en la realidad de los deportistas de todas las disciplinas y de los cuales nadie se había ocupado. Yo quise hacerlo sin dejarme manejar por nadie; esa fue la condición por la cual acepté el reto. Nunca hubo ningún otro interés, ni plata, ni nada; sólo convicción y amor a este país”. Los resultados de las Elecciones del 2019 no resultaron favorables para el Movimiento al Socialismo, por lo que la cosa quedó allí.  El agrado o rechazo que causó la polémica figura pública en su momento, duró –aparentemente– lo que una burbuja de jabón.

El aporte que Lucho Cristaldo le dejó al país como deportista profesional y como elemento destacado de la Selección mundialista, queda grabado en esa memoria colectiva –invisible, incorpórea– que bien sabe filtrar los momentos más felices de la historia deportiva del pueblo boliviano.

El “zafado” de Formosa se va al Mundial

Luis Héctor Cristaldo nació en Ibarreta, población ubicada al centro de la provincia de Formosa, Argentina. Hoy, a sus 51 años, se mueve entre su país de origen y el que adoptó como suyo, a la cabeza del “Club Atlético Huracán” que milita en la Primera de Ascenso de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF).

Corría el año de 1984 cuando el joven quinceañero que jugaba en el Club Vélez Sarsfield de Ibarreta, llegó a la capital oriental para las fiestas de fin de año, en calidad de vacacionista. Iniciado el año ’85 y fiel a su gusto por la pelota, tomó un curso de verano en la Academia Tahuichi Aguilera con un desempeño que le permitió acceder a una beca para la siguiente gestión. “Terminadas las vacaciones, devolví la beca y me regresé a Argentina”, nos cuenta. Sin embargo, al poco tiempo recibió una invitación de la misma escuela que lo persuadía a regresar para dar continuidad a su formación. Aceptó el reto, a pesar de las críticas y consejos que surgían a su alrededor; sus amigos lo llamaban “loco” por haber decidido jugársela en un lugar desconocido y “con poco futuro”, en vez de quedarse a buscar oportunidades en el país del fútbol, en el que podía –dadas sus condiciones– aspirar a jugar, por ejemplo, en el River de sus amores.

“No me arrepiento de la decisión que tomé, aunque el ’85 fue un año muy sufrido y difícil para mí. Entrenaba como loco, lejos de mi casa”. Un año más tarde, empero, el sacrificio dio sus primeros frutos porque, sin imaginarlo, de pronto estaba jugando por Bolivia en el inolvidable Campeonato Sudamericano – Torneo Sub 17 de Lima, Perú, en el que el equipo nacional salió Campeón, clasificando por mérito propio al Campeonato Mundial de Canadá de 1987, hecho inédito en la historia del fútbol juvenil boliviano.

En 1988, Cristaldo afianzó la calidad de su juego en el Campeonato Sub 20 de Buenos Aires, y casi inmediatamente recibió la primera convocatoria a la Selección mayor absoluta de Bolivia para las Eliminatorias a Italia ’90. Tras una campaña destacada del combinado nacional en la que el principiante jugó un partido, el equipo boliviano quedó fuera del Mundial. “Había un gran plantel y quedamos fuera por un gol y también por la falta de apoyo de la dirigencia. Tuvimos una semana desastrosa de concentración antes de jugar uno de los partidos más importantes de la historia del fútbol boliviano. La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) no cumplió sus promesas… Por ejemplo, habíamos ganado en Perú 2-1 y se había convenido los premios por partidos ganados. Se cancelaron los premios que se los había ganado bien y que los merecíamos. Tampoco era mucho dinero…, alcanzaba a mil dólares para cada uno. Estábamos frente a una hazaña enorme y no dormíamos bien, teníamos reuniones hasta la una o dos de la mañana, etc. Viajamos anímicamente mal, con gente molesta y totalmente desconcentrados”, relata nuestro entrevistado.

Sin embargo, los momentos difíciles y el mal sabor de boca que dejó el episodio del ’89, se compensaron con la satisfacción de la clasificación al Mundial ’94. “El último partido de Clasificatorias en Ecuador que nos dio el pase al Mundial y el primer partido del Mundial de Estados Unidos fueron momentos inolvidables de mi carrera”, sintetiza Luis Héctor, convencido de que no se equivocó al dejar Formosa cuando supo escuchar la voz de su corazón adolescente.

Figura y Capitán

Tras una privilegiada formación en la Escuela de Fútbol Tahuichi Aguilera, Cristaldo debutó profesionalmente en el Club Oriente Petrolero (1988 – 1990), con el cual obtuvo su primer Campeonato nacional. En 1991 brincó al Cerro Porteño de Paraguay que vivía una etapa de victoria, y en 1993 regresó a Bolivia, requerido por el club celeste de La Paz, donde permaneció por alrededor de un año, logrando el Campeonato nacional de 1994. Ese mismo año, cuando su nombre sonaba a nivel internacional, el Club Bolívar lo transfirió al argentino Mandiyú de Corrientes, dirigido –nada más y nada menos– que por el astro Diego Armando Maradona, quien –basado en resultados concretos– supo apreciar y destacar el nivel del elemento boliviano.

Un Bolívar sólido se volvió a nutrir del juego de Luis Cristaldo durante tres años en los que el equipo consiguió dos títulos nacionales (1996 y 1997); jugó de Nº 10 y anotó el gol del título del ‘97. En 1998 fue cedido a préstamo y brincó al Viejo Continente para aportarle al Sporting de Gijón de España y en 1999 dejó el equipo que no había logrado ascender a la Primera División del país transcontinental. Ese mismo año regresó a Bolívar y, a continuación, inició el nuevo milenio en el Cerro Porteño de Paraguay. La AKD lo integró nuevamente en 2001 y su ciclo deportivo fuera de Bolivia culminó en el paraguayo Sol de América.

En 2002, retornó a Bolivia para jugar en el Club The Strongest, donde descolló hasta 2007, año en que fichó por el club de sus inicios, Oriente Petrolero. Vestido de negro y amarillo logró tres Campeonatos nacionales para su club (Apertura y Clausura 2003; y Clausura 2004). Después de un paréntesis de siete años, retornó al Tigre en 2011.

En 2008 se integró al cuadro de Ciclón, en el cual conquistó el Campeonato de Asociación Tarijeña, de la mano de su hijo Maicol, quien hoy tiene 30 años. El Club Deportivo Guabirá de Montero también contó con la calidad de jugador poli-multi por alrededor de dos años (2009-2010).

Tras un primer retiro del fútbol profesional, se integró al Club Oruro Royal hasta el 2012, año en que, después de disputar el Torneo nacional B, anunció el cierre definitivo de su carrera como futbolista.

Lucho Cristaldo, en suma, es uno de los pocos jugadores que es reconocido como figura y Capitán de los equipos más grandes del fútbol paceño: Jugó seis años en Bolívar y seis años en The Strongest, conquistando tres Campeonatos nacionales con la Academia y tres con el Tigre. Además, su aporte a los clubes del Oriente boliviano, lo ubica como una figura emblemática del balonpié cruceño.

“Un futbolista no puede vivir de lo que hizo, sino de lo que hace cada día”

El historial y perfil del ex jugador, Luis Héctor Cristaldo, destaca claramente al tratarse de un futbolista que supo reunir múltiples cualidades. Por ejemplo, era muy exigente consigo mismo y trabajaba de manera constante, día a día. “Un futbolista no puede vivir de lo que hizo, sino de lo que hace cada día”. Cuando lo hacía bien, no se relajaba; siempre daba lo mejor de sí para no arrepentirse después. Salir tranquilo de la cancha, fuera cual fuere el resultado, era el lema que perseguía y por el que peleaba en cada partido. “En victoria, empate o derrota, siempre quedaba tranquilo porque era consciente de que lo había dado todo, de que me había cuidado y de que había trabajado al cien por ciento”, asevera.

Otra virtud: Tenía el don de adaptarse y la capacidad de desenvolverse en distintos puestos y posiciones. Fue un jugador poli y multifuncional, aunque su posición original fue el medio campo. Por circunstancias del fútbol, jugó como defensa, como volante de contención, de central, de lateral izquierdo, de lateral derecho; jugó de 6, 7, de 9, de 10, de 15, de 16…, y lo hizo de la mejor manera. “Pienso que el medio campo fue lo que más disfruté y la posición donde mejor lo hacía”, confiesa Lucho, animado, mientras don Guido Loayza destaca su irremplazable actuación como lateral izquierdo. Y a continuación, el ejemplar ex dirigente agrega: “Luis Héctor fue un jugador de mucho talento que se caracterizaba por su espíritu y su entrega. Nunca se rendía y pisaba con mucha fuerza en el campo de juego. Una persona educada, respetuosa con los dirigentes y con sus compañeros; sencilla, para nada complicada, repito, de gran entrega en la cancha. Se comía el lateral izquierdo con mucha garra y, a la vez, se desdoblaba en el ataque con mucha claridad”.

Entrega al fútbol, entrega a Bolivia

La vida futbolística de Luis Héctor Cristaldo estuvo profundamente ligada a la Selección nacional, con la que disputó campeonatos internacionales en diferentes categorías y a lo largo de 20 años.

Fue internacional con la selección de fútbol de Bolivia en 93 partidos jugados entre los años 1989 y 2005, lo que lo convierte en el futbolista con más apariciones en el combinado boliviano, junto al ex defensor Marco Antonio Sandy.

Inició con la obtención del Sudamericano Sub-17 de 1986, celebrado en Perú, y en los años ‘87 y ‘88 integró la Selección boliviana Sub 20 en Buenos Aires, Argentina. El ’89 formó parte de la Selección mayores para las Eliminatorias a Italia ’90.

A vísperas de las Eliminatorias a Estados Unidos ’94, la dirigencia boliviana hizo llegar al nuevo director técnico, profesor Xabier Azkargorta, la lista de los posibles seleccionados para formar el combinado nacional. El nombre de Luis Héctor Cristaldo figuraba en el listado, pero su actuación en un partido preliminar frente a Chile, no avalaba su nominación. Al respecto, Guido Loayza recuerda: “Luis Héctor venía de una lesión y no lo hizo bien en Chile, por lo que Xabier pensó excluirlo de la Selección. Mirá, –le dije–, este jugador está al 20 por ciento de su capacidad, pero si alcanza el 70 por ciento, vas a darte cuenta que se trata de un jugador irremplazable. Azkargorta me supo escuchar y al poco tiempo ocurrió que Luis Cristaldo llegó a su nivel y supo mantenerlo. Llegó a ser verdaderamente fundamental durante las Eliminatorias, a partir del partido en Puerto Ordaz donde empezamos perdiendo y terminamos goleando”.

Cristaldo formó parte y fue titular insustituible de la Selección que logró la clasificación al Mundial de Estados Unidos ‘94. También fue titular en el partido inaugural de aquella cita mundialista, en la que Bolivia perdió 1 a 0 ante Alemania.

“Teníamos un equipo bien equilibrado, con gente con experiencia en edad y gente joven con roce y trayectoria internacional”, resume el ex mundialista a tiempo de señalar que el ’93 hubo la seriedad dirigencial que estuvo ausente en las Eliminatorias a Italia. “Podíamos trabajar tranquilos y sin preocupaciones porque desde el principio se nos habló con claridad y se cumplió lo que se dijo”.

Asumió un papel protagónico en la clasificación a la segunda fase de la Copa América de Uruguay (1995) y del Subcampeonato conseguido en la Copa América de Bolivia (1997).

A pesar de toda esa entrega, Cristaldo considera que durante su paso por los clubes bolivianos, siempre fue considerado –injustamente– “un extranjero más”. Si bien ganó un Amparo Constitucional en 1997, la Liga De Fútbol Profesional Boliviano no accedió a reconocerlo como nacional. Para Loayza, la injusticia y esta postura netamente artificial, fue más allá de lo legal; nunca comprendió la contradicción, siendo que Luis Héctor Cristaldo jugó desde niño por y para Bolivia, con el sacrificio y entrega propios de un boliviano que ama su país.

Dirección técnica: pasado y futuro

Tras un primer retiro del fútbol profesional, Luis Héctor Cristaldo formó parte del cuerpo técnico del club The Strongest de La Paz, junto al entrenador Néstor Craviotto. Posteriormente, también ejerció de asistente del ex delantero y goleador, William Ramallo.

Como jugador, asumió el interinato de la dirección técnica de Guabirá (2012); y en 2015 se incorporó al cuerpo técnico de la Selección boliviana, como asistente técnico del entrenador y ex mundialista, Julio César Baldivieso.

El 2020, se recibió en Argentina como director técnico profesional de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA), adquiriendo –junto al ex jugador Luis Méndez– el “Club Atlético Huracán” de Formosa, que milita en la Primera de Ascenso de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF). El emprendimiento dirigido por el ex futbolista estaba encaminado hacia grandes metas, hasta que en marzo del año pasado la crisis sanitaria frenó el trabajo que se venía desarrollando para cumplir con el propósito de dar el toque final al proceso de formación de chicos entre 15 y 16 años y Sub 19 que tienen buena proyección y que –como él– son originarios de la provincia de Formosa. “Yo llegué justamente con 15 años a Bolivia con mis propios medios, me terminé de formar acá y creo que no defraudé a los clubes donde jugué. Los chicos con los que trabajo son humildes y tienen muy pocas posibilidades de salir, por eso tengo la inquietud de darles esa oportunidad. Confío en ellos porque hay muchos que han salido de esa zona y han llegado a los mejores clubes del fútbol argentino y a la Selección de ese país. El jugador del Gran Chaco argentino, Juan Carlos Sánchez, por ejemplo, llegó a ser uno de los máximos goleadores de la historia del fútbol boliviano”, sostiene.

“Un hijo formado a las patadas, no va a traerle algo bueno a la sociedad”

Partiendo de la premisa de que en Bolivia “no hay trabajo, no hay organización, no se trabaja con las inferiores y se hace todo mal en el fútbol” (Crónica, 2020), el ícono deportivo considera que:

  • “Se debe empezar a trabajar seriamente en las divisiones menores y organizar torneos serios en categorías como Sub 14, Sub 15 y Sub 17, en las cuales los futbolistas se están formando. En la Selección de mayores no se tiene que formar a nadie porque ahí llegan los mejores y ya están formados.
  • La seriedad en la organización de torneos planificados y competitivos implica, entre otras cosas, que se compita todo el año y que se les dé a los jugadores las condiciones mínimas para jugar los partidos, etc.
  • Se necesita el compromiso real de los dirigentes para mejorar nuestro fútbol con un trabajo enfocado en la formación. La buena formación siempre trae algo bueno. Un hijo formado a las patadas, no va a traerle algo bueno a la sociedad. Lo mismo pasa en el fútbol”.

Crónica 7.  ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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