Vicente Arraya

“La Flecha Andina” Primer boliviano de exportación y hacedor de épicas “voladas”

Consagrados periodistas deportivos e historiadores como Tito De La Viña, Juan Carlos Costas Salmón, Carlos D. Mesa G. y Cucho Vargas ubican al orureño Arraya entre los deportistas top de la historia del país. No sólo fue el primer elemento que logró pasear su talento en el exterior, sino que –gracias a sus históricas voladas– el representativo nacional se libró de ser goleado en múltiples ocasiones de entrañable fiesta futbolística.

Vicente Arraya Castro nació en Oruro el 25 de enero de 1921 y falleció en Santa Cruz, en noviembre de 1992, tras haber vivido siete décadas. Fue considerado un sobresaliente arquero boliviano que brilló a mediados del siglo XX.

El historiador Carlos D. Mesa Gisbert, en su libro La Epopeya del Fútbol Boliviano (1896 – 1994), considera que el consagrado guardavalla fue uno de los más importantes de la historia de Bolivia por su carrera global y su aporte a la Selección nacional. “‘La Flecha Andina’ hizo época en los arcos, incluso en Atlanta de Buenos Aires, en aquel tiempo de espectáculo en el mejor sentido, tiempo de ‘voladas’ escalofriantes, tiempo de Arraya”, sostiene.

En esta crónica rescatamos apuntes periodísticos que coinciden sobre su buen porte, su fortaleza atlética y sus novedosos y acrobáticos vuelos para atajar la pelota. De acuerdo a apuntes de los especialistas, el golero destacaba por su osadía y arrojo a la hora de salir a cortar las jugadas, pues era capaz de arriesgar su propio físico con tal de evitar el gol.

Inicio del cuento

Tras una primera incursión en el balompié de la mano de Calaveras y Oruro Royal de su cuidad natal, a muy corta edad se trasladó al valle cochabambino para dar nuevos pasos deportivos en el “New Players”. Las contundentes atajadas con las que defendía el arco del club cachabambino, se quedaron en la retina de los dirigentes paceños del entonces prestigioso Club Atlético Alianza, quienes lo incorporaron a su equipo a finales de los años treinta.

A principios de los cuarenta, el joven Arraya saltó a The Strongest, tras haber lucido sus destrezas y condiciones durante los Juegos Bolivarianos de 1938, evento en el que debutó en la Selección boliviana. En la oportunidad, conquistó una popularidad de índole internacional y se consolidó como un elemento sobresaliente y “adelantado a su época”, como lo sostiene el periodista Juan Carlos Costas.

Arraya del Tigre

En el marco de un fútbol amateur donde se acrecentaba la rivalidad entre un Bolívar y un The Strongest que forjaban el clásico “nacional” (no sólo paceño), Vicente Arraya fue –como lo señala Mario “Cucho” Vargas– indiscutible protagonista.”.

Al Capitán del “Derribador de Campeones”, también le tocó protagonizar jornadas intensas de carácter internacional al convertirse en una auténtica muralla humana en la que se estrellaban los intentos de remate de grandes jugadores sudamericanos.  

Sobre su paso por el cuadro atigrado, una nota de la revista “Litoral” (1952), gentilmente proporcionado por el rescatista paceño, Ricardo Bajo, señala que el deportista habría prestado sus servicios al Tigre por varios años, sin haber sido debidamente remunerado, hecho desafortunado que refleja el trato del cual podía ser víctima el jugador amateur de aquella época, a pesar de su buen rendimiento. 

Salto a Buenos Aires

Tras haber sido observado por dirigentes del fútbol argentino, en 1944 Arraya fue adquirido por el Club Atlético «Atlanta» de Buenos Aires, hecho que lo convirtió en el primer futbolista boliviano en llegar a un equipo del exterior.

En una nota publicada en “La Razón” por el historiador Marcelo Ramos (2017), se da cuenta de un pasaje digno de imaginarse, dada la escasez de material fotográfico que nos acerque a la experiencia de nuestro compatriota, fuera de las fronteras: “Con un toque de nostalgia, Arraya fue cariñosamente despedido en los predios de la Estación Central; estuvieron presentes dirigentes deportivos, amigos, admiradores y simpatizantes. La hinchada de The Strongest, portando una emblemática bandera, rodeó al futuro embajador deportista; flores y papel picado dieron animación a la despedida.  Finalmente, una banda de música entonó melodías populares que impresionaron a la concurrencia”.

La destacada actuación del orureño de bigote y gorra en el país vecino a lo largo de un año aproximadamente, lo hizo merecedor del apodo de “Flecha Andina”, que hacía alusión a la inusitada velocidad con la que el titular se movía para defender el arco y por su capacidad para reaccionar ante los disparos sobre su portería.

Sin embargo, la entrevista que la revista “Litoral” le realizó al portero a principios de los cincuenta, deja al descubierto su frustración al revelar que en su proceso deportivo en Atlanta, se le habían presentado muchas trabas, mismas que no le permitieron avanzar como esperaba. “Nunca tuve suerte para ganar dinero”, confesó haciendo referencia a su paso por el vecino país y también a su participación en el The Strongest, club que nunca le habría pagado. La entrevista en cuestión fue prestada a sus treinta años, cuando el legendario portero defendía los tres palos del Club Ferroviario de Pura-Pura, en el cual –dijo– se sentía cómodo y satisfecho.

El héroe de las posibles goleadas

En 1938 –año en el que Arraya debutó con el representativo nacional– Bolivia obtuvo Medalla de Plata en los Juegos Bolivarianos que se celebraron en Bogotá, Colombia. De la mano del director técnico Julio Borelli y jugadores de lujo como Angulo (en la saga), Soto, Peláez, Vargas (en la línea media) y el goleador Mario Alborta, Vicente Arraya empezó a forjar lo que Tito De La Viña definió como “una escalada hacia el éxito”.

De La Viña asegura que Arraya “fue el arquero que evitaba las goleadas de esa época (años cuarenta y cincuenta) con grandes actuaciones” y el deportista boliviano que supo conquistar fama y popularidad tanto en Bolivia como en el resto de los países del sur.

Arraya fue el portero infaltable de la Selección nacional de los años cuarenta, destacando en los Campeonatos Sudamericanos de 1945 (Chile), 1946 (Argentina), 1947 (Ecuador) y 1949 (Brasil). Fue precisamente en 1949 cuando Bolivia tuvo un buen papel como visitante, logrando un histórico cuarto lugar.

Leyenda y entrenador

Vicente Arraya tuvo una destacada carrera como entrenador, dirigiendo al Club The Strongest, al Club Chaco Petrolero y a Always Ready, equipo con el cual tuvo un brillante debut al llevarlo a su segunda conquista nacional en 1957 y con el cual realizó la primera y única gira de un equipo boliviano por Europa (1961).

A propósito de este histórico hecho y en ocasión del aniversario Nº 87 del CAR, Ricardo Bajo escribió en sus redes sociales: “No fue ni The Strongest ni Bolívar; fue el CAR el único equipo boliviano en hacer una gira por Europa. Fue en 1961, entre el 5 de agosto (Hertha Berlín) y el 12 de noviembre (Sevilla F.C.). Fueron 27 partidos en 10 países (4 ganados, 5 empatados y 18 perdidos) y 24 entrenamientos. Fueron 46.000 km recorridos en avión, bus, tren y barco; y 30 hoteles. Fueron 43 goles a favor y 91 en contra. Los máximos goleadores fueron Mario Di Meglio (8), Armando «El Maestrito» Escóbar Carrillo (7) y Renán López (6). El Sevilla quiso fichar al gran Griseldo Cobo y el Aek Atenas ofreció miles de dólares por un changuito llamado Ramiro Blacut. El entrenador de aquella auténtica Selección era una leyenda viva, don Vicente Arraya. Dos años después, Bolivia ganó el Sudamericano”.

También fue Director Técnico de la Selección boliviana durante el Campeonato Sudamericano Extraordinario de 1959, realizado en Argentina y durante la Copa Paz del Chaco de 1962, en la cual Bolivia salió Campeón.

Arraya dirigió y entrenó a grandes figuras del fútbol boliviano como Guillermo Santos, Wilfredo Camacho, Edgar Vargas, Víctor Agustín Ugarte y Ausberto “El Oso” Garcia, entre otras, quienes más tarde protagonizaron la épica conquista de 1963: El Campeonato Sudamericano.

Más adelante, el también contador de profesión, siguió dedicándole horas de su vida a su más grande pasión, como comentador deportivo.

Su singular personalidad y profesionalismo –en épocas de fútbol amateur– lo ubican, sin lugar a dudas, en las páginas doradas del balompié nacional. Gracias, Vicente Arraya Castro, por cruzar frontera y abrir senda; gracias por volar, literalmente, ¡alto!…

Crónica 9.  ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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