Erwin “Chichi” Romero:

“Camba duro” con espíritu de ganador

Dedicado a la pesca y a los muchos amigos que le regaló el fútbol, el “Maestro” Chichi Romero repasa su trayectoria deportiva con la seguridad y satisfacción del hombre que siempre buscó ser el mejor y lo consiguió a punta de talento, trabajo y empeño. También comparte su preocupación por la situación actual del fútbol nacional, haciendo un llamado claro a la dirigencia y a las autoridades.

Pregunta (P): ¿Cómo fue la infancia de Erwin “Chichi” Romero?

Respuesta (R): Recuerdo cuando tenía ocho años más o menos, allá por el año 65… En esa época Destroyers era campeón y el fútbol estaba organizado en asociaciones. Seguía el fútbol y a mis once ya estaba bien parado en las canchitas que se llamaban “puchi” porque eran potreros. Desde que tengo uso de razón me ha gustado este deporte y lo practicaba en la escuela y en el barrio “Máquina Vieja”, de donde salieron cantidad de buenos jugadores.

A media cuadra de donde vivía había una carpintería donde paraban trabajadores mayores con los cuales me gustaba jugar. Yo hacía las pelotas y cuando se pinchaban al contacto con las espinas, las costuraba. Jugábamos seguido y realmente me ayudó mucho tener la posibilidad de jugar con gente mayor.

En esos tiempos los padres querían que uno estudie y nos disciplinaban en ese sentido. No nos llevaban, ni nos vestían, menos nos esperaban como lo hacen ahora. Yo llegaba un poco tarde de jugar y me daban “huasca” porque así era la educación antes, y eso se agradece.

«Yo entrenaba para ser el mejor y mi examen consistía en jugar lo mejor que podía los domingos y salir en la tapa de los suplementos deportivos los lunes. Esa era mi meta, mi ilusión y mi orgullo. Si alguna vez no jugaba bien el domingo, el lunes no quería ni salir».

(P): ¿Cómo se dio el paso hacia el fútbol profesional?

R: Debuté a los 15 años cuando apareció la primera oportunidad y todo se dio de forma natural. En el año 71 me subieron de la Infantil a la Juvenil de Destroyers y allí el técnico me vio jugar un domingo por la mañana, me invitó a entrenar el martes con la Primera y al siguiente domingo me hizo debutar con Guabirá. Fue un éxito, de ahí no me sacó nadie porque al poco tiempo me llevaron a un torneo en Cochabamba, de la mano de la Selección cruceña. El 73 ya estaba consolidado en Destroyers junto a mi compañero Erwin Espinoza, con quien después, en 1975, pasé a Oriente Petrolero.

Allí ya tomamos mayor conciencia de que estábamos inmersos en el fútbol profesional. Fuimos a Lima a jugar el Sudamericano del 75, jugamos la primera Eliminatoria el 77 y las cosas había que tomarlas cada vez con más profesionalismo.

P: ¿Cómo manejaba el tema de los estudios?

R: Bueno, recuerdo que cuando mi madre me iba a mandar al internado de Santiago de Chiquitos en Roboré, el Padre nos informó que no había plaza y nos recomendó el Seminario San José que quedaba en el Segundo Anillo. Ahí estuve estudiando un año y el segundo año el cura me botó porque justo nos concentramos con la Selección cruceña durante un mes, así que me aplazó. Me fui al Nacional Bolívar y ahí salí bachiller.

Luego entré a la Gabriel René Moreno y en el año 80 salió mi pase a Quilmes de Argentina, por lo cual ya no pude volver a la universidad. Cuando retorné de Quilmes, me pasé a Bolívar y allí me dediqué al cien por cien a ser jugador profesional y a ser el mejor en el fútbol.

Es bueno recordar que a Quilmes me llevó un cantante. Sí, un cantante, no un empresario porque en esa época no había empresarios y no era fácil salir porque los dirigentes eran muy cerrados y hasta mezquinos. Ahora no; ahora alguien juega un partido y tiene cientos de empresarios con el video por todo el mundo.

P: ¿Cuáles eran sus principales virtudes como deportista?

R: Yo entrenaba para ser el mejor y mi examen consistía en jugar lo mejor que podía los domingos y salir en la tapa de los suplementos deportivos los lunes. Esa era mi meta, mi ilusión y mi orgullo. Si alguna vez no jugaba bien el domingo, el lunes no quería ni salir…

Siempre tuve la virtud de que donde me contrataban tenía que responder con mucha responsabilidad y de acuerdo a la capacidad que tenía. Me gustaba que la gente quedara contenta con mi trabajo.

Pienso que si uno entrena todos los días, te concentras y te pagan, no puedes jugar regular. Tienes que jugar bien o excelente, y eso no sucede ahora.

«Tenía una técnica innata, un talento innato que Dios me dio, pero que no se hubiera aprovechado si no me hubiera dedicado a cultivarlo y a trabajarlo. Por eso mi vida fue estar en la cancha, jugando, entrenando, trabajando la parte física y alimentándome bien».

P: ¿Y cuáles sus potencialidades a nivel técnico, por ejemplo?

R: Tenía una técnica innata, un talento innato que Dios me dio, pero que no se hubiera aprovechado si no me hubiera dedicado a cultivarlo y a trabajarlo. Por eso mi vida fue estar en la cancha, jugando, entrenando, trabajando la parte física y alimentándome bien. Muchos me decían “Romero, qué camba duro” y los defensores revotaban conmigo, pero eso era porque yo trabajaba mucho físicamente para aguantar incluso más de los 90 minutos y mantener una buena musculación que se traduce en potencia en la cancha.

P: ¿Cómo cuidaba su alimentación?

R: Me alimentaba muy bien porque casualmente mis padres eran trabajadores de yacimientos; mi madre tenía el almacenamiento más grande de la zona y yo la ayudaba en sus tareas. De esa manera me alimentaba bien y comía mucho la gelatina de pata… Por eso les agradezco mucho a mis padres que nunca dejaron que nos falte nada y que me educaron con disciplina y, al mismo tiempo, me apoyaron para que pueda jugar desde los quince añitos en una división de primera.

«Primero me dirigiría a los dirigentes. Lamentablemente el que entra es peor que el que estaba, no cambia nada, no hay un norte, la estructura del fútbol está mal».

P: ¿Qué les diría y aconsejaría a los niños y jóvenes que también desean llegar a ser los mejores?

R: Primero me dirigiría a los dirigentes. Lamentablemente el que entra es peor que el que estaba, no cambia nada, no hay un norte, la estructura del fútbol está mal.

En Bolivia se tiene que cambiar la estructura del fútbol, copiando lo bueno de otros países. En Brasil, por ejemplo, tienen el estatual que es el regional; juegan entre estados durante cuatro meses y esa es una oportunidad para los equipos chicos que no los conoce nadie, puedan proyectarse. Aquí empieza la Liga, termina el torneo y los jugadores rotan, los técnicos rotan y la mediocridad está latente. Los resultados los vemos en los partidos cuando jugamos afuera.

Actualmente pesan mucho los intereses personales, el fútbol se ha mercantilizado. Por eso ahora la gente ya no quiere hablar de Eliminatorias, de clasificar, etc. porque se está dando cuenta que todo es una mentira. Es cierto que la Sub 23 hizo un buen papel, pero yo a mis 23 ya estaba jugando mi segunda Eliminatoria para el Mundial de España. Antes había Selección de cada departamento, de Potosí, de Oruro, etc. Ahora no hay nada de eso y realmente me apena mucho que nadie haga nada al respecto y que no exista una política de Estado que exija una renovación en nuestro fútbol. Por eso el llamado a los dirigentes y a las autoridades de Estado para que de una vez por todas tomen cartas en el asunto.

A todos los niños y jóvenes, decirles que se dediquen al deporte, a este deporte tan hermoso que es el fútbol y que es la pasión del mundo entero. Hay talento, hay técnica, pero nos falta más trabajo, más compromiso y más seriedad. Con ese espíritu de ser los mejores, podremos competir con los mejores.

P: El mejor jugador del mundo…

R: Yo jugué bastante con Maradona en Quilmes y aquí. Incluso yo lo iba a remplazar en Barcelona cuando le dio la hepatitis. Un gran jugador…, pero actualmente me quedo con Messi, toda la vida. Tiene una técnica bárbara, es creativo, es goleador.

P: El mejor jugador de Bolivia…

R: Es difícil… Quizá Limberg Gutiérrez que fue a Nacional de Uruguay…; Ovidio Messa, Carlos Aragonés, Jesús Reynaldo, Miguel Aguilar, Borja, Soria y así… Hubo varios jugadores destacados. Cochabamba era semillero de futbolistas; y por supuesto el Maestro Ugarte que era tupiceño.

Edición 1.17. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

Santa Cruz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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