Guido Villa-Gómez Zalles:

En la lista de oro del fútbol nacional también incluyo a Alejandro Chumacero, a Marcelo Martins, al “Conejo” Arce, a William Ferreira y al “Pájaro” Escóbar

Este hincha y apasionado del fútbol reivindica el valor de los deportistas del pasado que nos llevaron a la gloria y, al mismo tiempo, nos invita a conocer más sobre aquellos que actualmente son buenos exponentes del fútbol nacional por su calidad deportiva y humana.

¿Quién es Guido Villa-Gómez Zalles? Como él mismo lo sostiene, es un paceño – boliviano de 33 años, hincha y apasionado del fútbol. Para nosotros, su particularidad es que su pasión lo ha llevado a consolidar un amplio repertorio de información, análisis y reflexión, digno de ser compartido con nuestros lectores:

“Durante el tiempo que estuve en ‘Cábala’ fue muy enriquecedor y satisfactorio conversar con figuras como el “Conejo” Arce, el “Pájaro” Escóbar o Chumacero y percibir tan de cerca su humildad, su calidez humana y su sentido de colaboración”.

Pregunta (P): Cuéntanos cuándo y cómo empezaste a alimentar tu relación con el fútbol…

Respuesta (R): Desde chiquito me ha gustado jugar fútbol… La primera vez que fui al estadio a ver el Bolívar en la Copa Libertadores fue una locura. Yo tenía alrededor de 6 años y mi papi –que no era muy futbolero– nos llevó… Me quedaron grabadas las sensaciones de adrenalina y emoción que experimenté ese día… También me quedaron marcados momentos del Mundial del ’90 cuando me sentaba con mis tres hermanos a ver los partidos. Recuerdo especialmente el día de la gran final; era el cumple de mi papi y tíos, primos y hermanos estábamos reunidos en la casa de mi abuelita al frente de la tele… El penal de Alemania, Maradona llorando, Matthäus levantando la Copa… Fueron imágenes imborrables a partir de las cuales mis hermanos y yo fuimos creciendo y construyendo un vínculo de complicidad y unión basado en este deporte. Dos somos bolivaristas y dos son stronguistas, cosa que no impidió que siempre fuéramos juntos al estadio a desbordar nuestras pasiones y a –como equipo– enfrentar partidos de fútbol de salón a los que se unía nuestro primo hermano. Crecí jugando como amateur, pasando tardes enteras detrás de la pelota, bajo el sol, bajo la lluvia… Nunca fui bueno para jugar y soy consciente de ello, pero hasta hoy lo disfruto plenamente.

“Hay jugadores de condiciones y calidad excepcionales que se sumergen más en la prensa, en la farándula y en lo que les puede dar una cámara que en jugar fútbol, por lo que no llegan a explotar sus aptitudes como lo podrían hacer”.

Como jugador amateur, espectador e hincha, adapto mis horarios de oficina alrededor de los partidos. El fútbol es parte sustancial de mi vida y soy afortunado de tener una esposa que los domingos me acompaña a la cancha a ver y apoyar a mi equipo.

P: Tengo entendido que durante un tiempo te dedicaste a un proyecto inspirado en tu pasión por el fútbol que se llama “Cábala”. ¿Qué puedes compartirnos al respecto?

R: “Cábala” nació el 2015 como una iniciativa que compartí con dos amigos muy futboleros; uno stronguista y otro bolivarista. Un día, como muchos en los que hablábamos de fútbol, se nos ocurrió hacer una revista digital y tiempo después decidimos publicar cada cierto tiempo un material impreso. Tuvimos muchas reuniones para elegir el nombre y establecer otros aspectos relacionados a la idea y, en ese proceso, se unió un amigo más al que no le gustaba tanto el fútbol, pero que como comunicador, era un buen complemento.

La base de “Cábala” siempre fue el fútbol y nuestro propósito era evocarnos 100% a esta disciplina, a pesar de que a todos nos gustaban otros deportes y a pesar de que el interés de las empresas potencialmente auspiciadoras muchas veces apuntaba a invertir en un medio de mayor amplitud y variedad deportiva… Nuestra pasión era el fútbol y logramos mantenernos apegados a lo que queríamos, intentando siempre ponernos del lado del lector para definir los temas a ser desarrollados.

Si bien ahora ya no estoy en el proyecto, el tiempo en “Cábala” me dio la oportunidad de conocer más de cerca a la gente que forma parte del ámbito futbolístico: a los jugadores, a los técnicos, a los dirigentes… Fue muy enriquecedor y satisfactorio conversar con figuras como el “Conejo” Arce o el “Pájaro” Escóbar y percibir tan de cerca la humildad, la calidez humana y el sentido de colaboración de ambos. Conocer más a fondo el lado humano de jugadores como Alejandro Chumacero –sencillo, tranquilo, tímido– e indagar con mayor profundidad en la historia de dirigentes del pasado como Mario Mercado y Rafael Mendoza que dieron todo por sus clubes, no tiene precio.

P: Hablando de figuras…, ¿a qué jugadores de la historia y el presente incluirías en la lista de oro del fútbol profesional boliviano?

R: Primero al Maestro Ugarte como pieza fundamental del primer gran logro del fútbol boliviano que fue ganar la primera y única Copa América. Yo creo que en todo lo que tiene que ver con la historia del fútbol boliviano y de la Selección, tiene que estar este ídolo deportivo de los 60, un tipo humilde de Tupiza que se las tuvo que jugar para llegar a clubes profesionales y que lo logró a punta de disciplina, compromiso y trabajo que se vio reforzado por un talento innato imposible de negar.

El segundo, creo yo, sería “Chichi” Romero. He tenido la oportunidad de verlo en la etapa final de su carrera como elemento fundamental de las Eliminatorias del 90 y pienso que a partir de él empezó a formarse la generación más fuerte del fútbol boliviano que salió a la luz el 93. Romero fue el líder, el capitán y la estrella de esa selección ochentera que si bien no obtuvo un logro contundente como ganar la Copa América o llegar al Mundial, ofreció calidad y fue la antesala al gran espectáculo que llegó después (del 93 al 97) con grandes protagonistas de cuyo juego pude disfrutar plenamente. Para mí fue esa la época dorada del fútbol nacional a nivel de la Selección y también a nivel del Bolívar, donde sobresalían cracks como Trucco, Borja, Rimba, Cristaldo, Vladimir Soria, Ramiro Castillo y el Diablo Etcheverry. Todavía no entiendo por qué ese equipo no ganó una Copa Libertadores… Eso sí, fue la base de una Selección histórica que lo dio todo en la cancha y que aprovechó al máximo el carácter motivador de su director técnico, Xabier Azkargorta. Al hecho de que se venía de una Selección del 90 donde la Verde quedó fuera por diferencia de goles, ni siquiera por puntos, se sumó el buen ánimo y la autoestima trabajados por el DT español que encajonó a sus hombres en el objetivo de llegar al Mundial de 1994.

El cometido se cumplió con el Diablo Etcheverry como líder y estandarte. Creo que si hablamos de un exponente boliviano en el exterior, el primero que se me viene a la mente es el Diablo. La partió en Chile, sin contar con lo que hizo en Bolívar y en Oriente. Pienso que hubiera podido llegar más lejos, incluso hasta el Real Madrid, de no ser por la lesión que sufrió en su rodilla en el mejor momento de su carrera. En teoría, esa lesión no le permitía participar en Estados Unidos. Sin embargo, su tenacidad le permitió superar ese obstáculo y jugar tres minutos de mundial, sueño perseguido por millones de futbolistas en el mundo.

En la final de la Copa América del 97 brilló Jaime Moreno, cuya calidad deportiva lo llevó a hacer un buen papel en Inglaterra y Estados Unidos, consolidándose como uno de los máximos goleadores de las Ligas Mayores de Fútbol de USA y Canadá y como uno de los fundadores del fútbol profesional en el país del norte.

Después del 97 la Selección Boliviana se fue en picada, sin jugadores que brillen, con malos procesos y peores decisiones.

Sin embargo, destacaría al “Chuma” como el máximo exponente que actualmente tiene Bolivia en el extranjero, por su aspecto, por su carisma y por todo lo que genera en el Club Puebla de México… No podemos olvidar a Marcelo Martins ni al líder de la actual Selección, Juan Carlos “el Conejo” Arce. Valoro mucho a este jugador porque si bien es un tipo que está al día con el peinado de moda y los tatuajes, es un deportista muy dedicado y alejado de la polémica; él busca aportar a su equipo dentro o fuera de la cancha, como suplente o como titular. Es un jugador que siempre le suma a su grupo y en cuyo corazón hay cabida para el equipo de sus amores, Blooming y para el equipo que le abrió las puertas, Oriente Petrolero.

A nivel de liga y clubes, creo que en la última década hay un par de jugadores del Bolívar y del Tigre que sobresalen y que lograron el dominio total de La Paz en el fútbol boliviano con un 80% de los títulos y el protagonismo de sus individualidades.

En el Bolívar destaco al uruguayo William Ferreira que si bien no es boliviano, es el último gran ídolo del cuadro albiceleste. Aportó claramente a la obtención de títulos de su equipo y se consagró como el máximo anotador del clásico paceño, sin olvidar que fue una pieza fundamental en la carrera hacia la semifinal de la Copa Libertadores del 2014.

Finalmente, incluyo en la lista a Pablo Daniel “Pájaro” Escóbar, estandarte e ídolo del Tigre, de un Tigre con un Tricampeonato para quien jugó más de 400 partidos y anotó 200 goles. Entre idas y vueltas, se quedó en el país por más de 15 años en los que formó parte de la Selección Boliviana como paraguayo nacionalizado boliviano, anunció su retiro del fútbol profesional al cumplir 40 años de edad y estuvo al frente de la dirección técnica del cuadro gualdinegro.

“Messi y Ronaldo son jugadores que cuidan su alimentación, entrenan a muerte y cuidan su salud”. 

P: ¿Qué significa ser una estrella de fútbol desde tu perspectiva?

R: Una estrella de fútbol se debe íntegramente al deporte y por medio de él, busca llegar al corazón de la gente, dar un buen ejemplo, inspirar… Disfruta y ama lo que hace y tiene la fortuna de vivir de algo que muchos amamos; ¡su oficina es una cancha de fútbol! Comparte su pasión con millones y, al mismo tiempo, despierta nuevas pasiones.

Actualmente este ideal no llega a concretarse porque a menudo vemos que prima el interés de salir en portadas, de ser la imagen de una marca, etc. Hay jugadores de condiciones y calidad excepcionales que se sumergen más en la prensa, en la farándula y en lo que les puede dar una cámara que en jugar fútbol, por lo que no llegan a explotar sus aptitudes como lo podrían hacer. A nivel internacional, un ejemplo es Neymar que tiene un talento impresionante, pero su insistente búsqueda de protagonismo le juega más en contra que a favor. Obviamente todavía es joven y puede llegar lejos, pero no es fácil salir del hueco una vez que diste el salto.

Hay jugadores como Messi o Ronaldo que llevan años peleando por ser los mejores del mundo y que tienen demasiada atención mediática. Sin embargo, han logrado mantener los pies en la tierra, entendiendo que son personas destacadas que forman parte de un equipo. Creo que esa es la clave del éxito porque, a pesar de estar siempre en el lente de la cámara, no han dejado de trabajar y esforzarse; ambos cuidan su alimentación, entrenan a muerte, cuidan su salud… Esa es la diferencia entre un jugador realmente top y un jugador que pudo haber sido…

P: ¿La exposición mediática es siempre negativa?

R: Pienso que la exposición bien usada puede ser positiva; a través de la televisión o el internet puede proyectarse un modelo de persona y de deportista a seguir. Un buen jugador puede ser un influencer, llegando a millones de seguidores con mensajes positivos. No es malo que sean estrellas a merced del foco mediático siempre y cuando esto sea únicamente un complemento a lo central que es el compromiso con el deporte, siempre y cuando puedan mantener los pies sobre la tierra y siempre y cuando exploten esta posibilidad de llegar a millones de una manera positiva y sana para la sociedad y para ellos mismos.

Edición 1.4. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

Fotos: Guido Villa-Gómez Z. / prensalibre.com / La Razón / Página Siete

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