Juan Manuel Peña:

El hombre detrás del futbolista de élite

Dejó el violín, se quedó con la pelota y no la soltó nunca más. Es el boliviano con una de las carreras más largas, sólidas y destacadas a nivel internacional. Con un importante cúmulo de aprendizajes en Colombia, Europa y Estados Unidos, regresó a Bolivia y a sus raíces para brindar formación integral a los futbolistas del futuro.
«No dejé de estudiar y eso creo que es muy importante para el crecimiento de una persona; combinar el deporte con la educación es fundamental».

Pregunta (P): ¿Cómo fue la infancia de Juan Manuel Peña?

Respuesta (R): Hubo mucho fútbol en mi niñez y recuerdo que también me gustaba el arte, la música, la actuación… Incluso de chico estudiaba arte, pero en realidad me enfoqué mucho en el violín. En un momento dado, a mis 12 o 13 años, tuve que tomar una decisión; el profesor de violín me dijo que me tenía que decidir porque no eran compatibles las dos cosas. Entonces opté por el fútbol y gracias a Dios no me equivoqué o creo que no fallé. No sé hasta dónde hubiera llegado con el violín, creo que no era demasiado bueno, aunque la música fue algo muy lindo que me ayudó a ser más responsable y disciplinado.

Mi padre me apoyaba con el fútbol, al igual que mi mamá y su familia que también me exigían estudiar. Después de salir bachiller mi madre me motivó a que siga preparándome académicamente y entonces estudié Programación de Computadoras, Inglés, etc. No dejé de estudiar y eso creo que es muy importante para el crecimiento de una persona; combinar el deporte con la educación es fundamental.

P: ¿Qué es lo que más recuerda de su juventud?

R: Mi juventud fue netamente fútbol y gracias a Dios tuve la oportunidad de viajar bastante antes de ser profesional. Visité Europa, Estados Unidos y países de Sudamérica, lo cual me ayudó a crecer rápidamente y a debutar con 17 años como profesional. En esa época nosotros entrenábamos doble turno varios días de la semana y eso te demanda mucho tiempo. Yo me había planteado estudiar en la universidad pero al final no pude porque el tiempo no me daba. Ahora puedes estudiar on line, las universidades te dan opciones de horarios y la carrera futbolística es compatible con el estudio; en mi época era difícil. Sin embargo, me arriesgué al debutar tan joven, tuve la continuidad que se necesita y me fue bien.

Mi debut en Blooming se dio gracias al profesor Ramiro Blacut que me dio la oportunidad de debutar tan joven y a los veinte años me fui a Colombia; despegarme de casa fue difícil al principio pero fue lindo por el grado de responsabilidad que fui asumiendo. Supe sobrellevar la situación, aprendí a cocinar (cosa que no tenía idea) y como que maduré más rápido de lo normal.

«Recuerdo que ellos constantemente estaban hablando con nosotros, dándonos consejos para que nuestra carrera sea larga, sobre la importancia de cuidar nuestra salud, de la disciplina y la responsabilidad que tenía que tener un deportista».

P: ¿Y de esa época gloriosa del 93 y 94?

R: Creo que fueron muchas cosas lindas que nos pasaron en un corto tiempo y en mi caso todo eso me agarró cuando tenía veinte años. La experiencia fue sin lugar a dudas inolvidable sobre todo por el hecho de poder compartir con grandes futbolistas y grandes personas como Milton Melgar, Álvaro Peña, etc. que nos aportaron muchas cosas a los más jóvenes.

Recuerdo que ellos constantemente estaban hablando con nosotros, dándonos consejos para que nuestra carrera sea larga, sobre la importancia de cuidar nuestra salud, de la disciplina y la responsabilidad que tenía que tener un deportista, y gracias a Dios supimos escuchar los consejos de los compañeros que nos aportaron tanto. Además llegó el profesor Azkargorta y Antonio López, otro español, que en cierta forma nos mostraron cosas que no estábamos acostumbrados a ver aquí.

Los consejos de Milton, por ejemplo, me sirvieron mucho cuando me tocó vivir afuera porque él ya había tenido la experiencia de vivir en la Argentina cuando jugó en Boca Juniors y en River Plate. Me decía que tenía que actuar más como profesional que como joven y siguiendo sus consejos, me sentí preparado para madurar más rápido.

«Tuve problemas en los ligamentos del tobillo y durante las Eliminatorias estuve prácticamente sin jugar, jugué muy pocos partidos e incluso llegué al punto de querer dejar el fútbol y abandonar la concentración de la Selección».

P: ¿Qué fue lo más difícil de la primera etapa de su carrera profesional?

R: Pasaron cosas que me ensañaron a diferenciar los buenos amigos de los “amigotes”, como dicen en España. Yo tuve una lesión en el 93 durante la Copa América que se jugó en Ecuador, previa a las Eliminatorias. Tuve problemas en los ligamentos del tobillo y durante las Eliminatorias estuve prácticamente sin jugar, jugué muy pocos partidos e incluso llegué al punto de querer dejar el fútbol y abandonar la concentración de la Selección… Yo veía y compartía la alegría por las victorias que se iban consiguiendo, pero a la vez sentía que algo me faltaba, me faltaba estar en la cancha… Obviamente eso no lo expresaba, lo llevaba internamente y eso es lo más difícil porque cuando contienes todo eso, llega un momento en que se explota y es lo que me pasó a mí.

Gracias a Dios tuve la suerte de contar con el apoyo del profe Azkargorta y de algunos compañeros que me hablaron y me aconsejaron que no tome esa decisión. Fueron momentos duros que me permitieron identificar a los verdaderos amigos; aparecieron y estuvieron conmigo las personas que tenían que aparecer y que tenían que estar…

No solamente fui mundialista sino que también tuve la satisfacción de llegar a la final de la Copa América en 1997. Fui Capitán de la Selección y en mi último partido de local que se jugó en el 2009 conseguimos un 6 a 1 histórico frente a la Selección argentina de Messi.

«Haber jugado una semifinal de la Champions League es algo que nunca imaginé que podía pasar, pero sucedió y fue inolvidable».

P: ¿Cómo vivió Juan Manuel Peña esa etapa larga y fructífera de carrera internacional?

R: Bueno, primero me tocó jugar en una de las mejores ligas de Sudamérica como lo era la Liga Colombiana de los 90s y con 21 años y siendo extranjero, llegué a ser Capitán del Independiente Santa Fé, un equipo muy importante de esa Liga.

Luego tuve la posibilidad de entrar en la historia del Real Valladolid como el futbolista extranjero con más partidos jugados en la vida del Club.

Cuando llegué a Europa con 23 años, recibí un trato espectacular y sentí que se valoraba mucho el esfuerzo que uno hace como deportista. Llegué a un grupo de gente mayor con mucha experiencia, tenía compañeros que ya habían jugado en Barcelona, en Atlético de Madrid y estar con esos monstruos del fútbol y tenerlos como compañeros fue muy lindo. Recibí mucho apoyo porque era la primera vez que un boliviano había estado en ese Club. Fue espectacular y muy positivo en todos los sentidos.

Fue muy importante para mí haber jugado en España en la mejor liga del mundo durante tantos años y haber marcado parte de la historia de un club tan importante como es el Villarreal; el haber jugado una semifinal de la Champions League es algo que nunca imaginé que podía pasar; miro hacia atrás y me enorgullece. En el momento en el que lo viví, quizás no me daba cuenta de lo que ello significaba.

Finalmente decido ir a la MLS de Estados Unidos por un año y vivo algo totalmente distinto a lo que había vivido en Europa. Fue una experiencia muy linda, principalmente por todo el cariño que recibí de la gente de Washington.

P: Una vez concluida su carrera como futbolista, ¿qué se vino para Juan Manuel Peña?

R: En España estudié para ser entrenador mientras jugaba; después también estudié Dirección Deportiva con la idea de regresar a Bolivia y retribuirle a mi país lo que me dio como futbolista.

A mi regreso a Bolivia, la vida me lleva por otros caminos, pero siempre encontraba a alguien que me pedía mi opinión o ayuda sobre temas de fútbol. Paralelamente mi hijo mayor, de 7 años en esa época (ahora tiene 16), quería jugar al fútbol y, con esa motivación, regreso a España a actualizarme, a seguir aprendiendo y finalmente arranco este proyecto de formación que ya tiene dos años y 25% de chicos becados.

Estoy feliz porque estoy haciendo lo que me gusta, estoy ayudando a los niños. Este proyecto, además de ser un proyecto de fútbol, es un proyecto de formación integral. Acá nosotros reforzamos y trabajamos valores con el objetivo de formar futbolistas de élite y personas de bien.

P: Hoy en día, ¿cómo se trabaja con los chicos?

R: Es duro porque ahora los chicos, incluso cuando están reunidos, están con el teléfono, no se hablan, no comparten. Yo siempre les recomiendo que utilicen el celular en cosas productivas que les van aportar porque la tecnología te ayuda al crecimiento también, y acá en la escuela estamos haciendo mucho énfasis en el trabajo de estimulación cognitiva que se ha perdido bastante… Veo que teníamos más soltura a la hora de vivir cuando éramos niños o jóvenes; ahora son más cuadriculados, van en línea recta sin mirar a los costados y eso a veces los limita.

Considero que es fundamental que en la etapa de crecimiento se cree en los chicos una rutina de hábitos de vida, una rutina saludable. Cuando a los chicos se les enseña desde muy pequeños este tipo de cosas, ellos no las ven como una obligación, sino que las asimilan como un estilo de vida.

«Por eso a los jóvenes yo les diría que sigan sus sueños. Yo soy una persona a la que no le sobraban las cosas cuando era niño, pero sin embargo haciendo lo que me gustaba, siendo responsable, disciplinado y ordenado logré cumplir uno de mis sueños que fue jugar al fútbol.»

P: El mejor futbolista del mundo…

R: Los más nombrados son Maradona, Pelé, Ronaldo, pero creo que no sólo es ver el aspecto deportivo. Maradona para mí fue uno de los mejores técnicamente en la cancha pero luego como ejemplo de vida no es el ideal porque considero que es tan importante ser bueno dentro de la cancha como fuera de ella. Por eso me quedaría con Pelé, Zinedine Zidane, Michel Platini o Franz Beckenbauer. Todos ellos pueden ser un gran ejemplo para los chicos.

P: El mejor futbolista de Bolivia…

R: Milton Melgar, además de haber sido uno de mis mentores, fue un gran futbolista que nunca dio cosas malas de qué hablar y eso para mí es muy importante.

P: ¿Y sobre los jugadores actuales de Bolivia?

R: Hay muchos chicos que tienen buenas condiciones y yo también estoy apoyándolos a varios de ellos en el tema de representación, por ejemplo. Hay muchos chicos que están en la línea de llevar un estilo de vida adecuado y disciplinado, y pienso que si siguen así, pueden llegar muy lejos. Estuve recientemente en un Torneo Sub 23 y los vi con la confianza de poder llegar lejos con la Selección, pero nosotros tenemos que darles el respaldo y apoyo que necesitan como país. Cuando gana la Selección todos somos participes de eso, pero cuando pierde, pierden los jugadores nada más.

Por eso a los jóvenes yo les diría que sigan sus sueños. Yo soy una persona a la que no le sobraban las cosas cuando era niño, pero sin embargo haciendo lo que me gustaba, siendo responsable, disciplinado y ordenado logré cumplir uno de mis sueños que fue jugar al fútbol, sin dejar de lado algo que es tan importante como es estudiar.

A veces uno se encuentra con muchas dificultades en el camino pero cuando se tiene fe en Dios, creo que se puede lograr cosas importantes.

Edición 1.15. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

Santa Cruz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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