Julio César Baldivieso:

Talento vivo, capacidad y autoestima

Frontal y directo, “El Emperador” de la cancha nos abre las puertas de su casa y de su corazón en su natal Cochabamba. Repasando su vida y su trayectoria como futbolista profesional, concluye que aprendió de sus errores y que sus virtudes lo llevaron a experimentar la plenitud del éxito deportivo.
«Recuerdo que cuando jugaba nunca me sentía menos que nadie, nunca me achicaba y ese sentimiento lo supe mantener a lo largo de mi carrera, parándome de igual a igual ante monstruos del fútbol como Francescoli, Bebeto, Dunga, Ronaldo, etc.».

Pregunta (P): ¿Cómo fue la infancia de Julio César Baldivieso?

Respuesta (R): Mi infancia fue muy linda…; en nuestra época no habían los benditos celulares y siempre jugábamos al fútbol en la canchita de tierra o en la calle; de repente aplastando las tapitas de lata o soplando autitos en la vereda, tampoco había televisión. Esa era la realidad que vivíamos.

Mi padre era oficial de policías y mi madre ama de casa. Con mis hermanos Omar y Carlos siempre fuimos apegados al fútbol y con mi señor padre teníamos un equipo llamado “Estudiantes” que ya tiene más de 55 años de vida. Entonces el fútbol era todo para nosotros y lo complementábamos con el estudio. Tuve una infancia sana y distinta a lo que se vive hoy en día.

Mi papá siempre fue fanático del fútbol y mi tío Pablo Baldivieso –el famoso “Guillotina”– jugó en Municipal, en Bolívar y en la Selección Boliviana. De allí surge el fanatismo por el fútbol. Mis hermanos y yo seguíamos a mi tío, quien dejó de existir en marzo del 83.

Mi padre siempre nos llevaba a entrenar a las 5:30 de la mañana, nos dejaba en la escuela a las 8 de la mañana y se iba a su trabajo. Nos inculcó muchísimo la práctica del deporte y yo particularmente siempre he sentido que mi maestro y mi mentor se llama Enrique Baldivieso Fernández, al lado de una bella dama como mi señora madre, Ruth Rico Quiroga.

P: ¿Cómo vivió el hecho de tener que estudiar y paralelamente dedicarse al fútbol profesional?

R: Entre los 14 y 15 años debuté a nivel profesional, entonces de repente quemé etapas en mi vida… Este cambio tan drástico lo viví con mi hermano Carlos que era golero y arquero. Nos vimos obligados a estudiar en el CEMA nocturno porque en esos tiempos no había opción. Actualmente si tienes la oportunidad de jugar profesionalmente, en los colegios hay mayor flexibilidad porque incentivan un poco más al deporte.

Estamos claros que tuvimos que enfrentar un cambio totalmente brusco pero que también fue lindo porque desde entonces tuve la fortuna de triunfar.

P: ¿Qué momentos de su vida le gustaría revivir?

R: Definitivamente mi infancia, estar con mis padres y mis hermanos disfrutando en carnavales cuando se jugaba de forma sana, con agua y chisguetes.

A nivel profesional, me gustaría revivir lo del 93 y 94; eso es algo que no podemos dejar a un lado, es algo que nos ha marcado la vida a todos los bolivianos, no sólo a los futbolistas. Han pasado 27 años y ni siquiera hemos estado cerca de clasificar a una copa del mundo.

P: ¿Qué es lo que más recuerda de los años gloriosos del 93 y 94?

R: Juan Manuel Peña, Jaime Moreno y yo éramos los tres más jóvenes de la Selección y recuerdo que cuando jugaba nunca me sentía menos que nadie, nunca me achicaba y ese sentimiento lo supe mantener a lo largo de mi carrera, parándome de igual a igual ante monstruos del fútbol como Francescoli, Bebeto, Dunga, Ronaldo, etc.

Recuerdo también que el logro más grande que tuvo Xabier Azkargorta fue eliminar de nuestra Selección el bendito regionalismo: collas, chapacos, cambas éramos todos bolivianos, todos apuntábamos a algo grande que era llegar a la Copa del Mundo por primera vez, aunque el proceso no fuera fácil. Recuerdo que jugamos un amistoso en La Paz y perdimos con Chile; nos querían quemar vivos, la hinchada en pleno estaba muy molesta. Sin embargo los dirigentes tuvieron la virtud de apoyar incondicionalmente al director técnico y a nosotros, seguramente porque supieron ver las cualidades de la camada de futbolistas que había y la buena proyección que tenía el grupo de jugadores extraordinarios que se había formado.

P: ¿Cuál fue el aprendizaje más importante que tuvo cuando le tocó salir del país?

R: Me fui a Japón con Azkargorta el 97 y 98 y allí aprendí muchísimo: respeto a la gente, respeto a la vida, respeto al horario y a la puntualidad. Después tuve la oportunidad de jugar en muchos lugares del mundo como Arabia Saudita, donde debes respetar a la religión musulmana y adaptarte a una cultura completamente diferente… Tuve la fortuna de jugar allí y en otros sitios, y me siento muy agradecido con Dios por todas las oportunidades que me dio en la vida.

«También me ha ayudado la autoestima que he tenido siempre. Si bien he cometido errores, he tenido la capacidad de sobreponerme siempre, aunque hayan querido liquidarme en vida».

P: ¿Cuáles fueron los factores que llevaron a Julio Baldivieso a ser considerado uno de los mejores futbolistas de la historia de Bolivia, a ser considerado un “Emperador” en la cancha de juego?

R: Primero creo que el talento y la capacidad que tiene uno. Gracias a Dios y a la Virgen donde he ido, he ido por mi talento y por mi capacidad técnica que consistían principalmente en el juego simple de pases precisos, buena vista periférica y efectividad en los tiros libres. También me ha ayudado la autoestima que he tenido siempre. Si bien he cometido errores, he tenido la capacidad de sobreponerme siempre, aunque hayan querido liquidarme en vida.

P: Permanentemente se escuchaba que Julio César Baldivieso era un líder innato en la cancha pero que fuera de ella tenía problemas, ¿era esto cierto?

R: Sí, reconozco que, como todo joven, cometí errores y a eso se sumó el hecho de que, por algún motivo, existía una tendencia clara a fijar la atención en todo lo que hacía Baldivieso.

Yo particularmente he dedicado mi vida a trabajar y a jugar al fútbol, nunca he sido boicoteador de técnicos, no he sido camarillero, ni mucho menos. Eso sí, me movía y me peleaba por mis compañeros y eso lo sabe mucha gente…

El gran Mario Mercado (nunca me olvido) me llevó un día a su oficina y me dijo que me iba a castigar junto a cinco compañeros (en ese momento estábamos pasando un gran momento en Bolívar), y le dije: “Don Mario, hágame un favor, écheme a mi si quiere pero no a mis compañeros”.

Siempre he tratado de defender al recurso nacional y lo voy hacer porque sé lo que nos cuesta salir de acá, sé que somos menospreciados y que de repente ganamos mucho menos, etc.

Reconozco que tuve muchos errores pero también muchas virtudes y creo que lo segundo es lo que me ha llevado a triunfar.

«Me acuerdo que cuando me convocaba un seleccionador, yo inmediatamente preguntaba cuándo me iba a subir al avión y no cuánto me iban a pagar. Pienso que siempre tuve la virtud de anteponer los colores de mi país ante cualquier situación».

P: ¿Qué pudo aprender de los errores cometidos?

R: Cuando eres famoso aparecen miles de “amigos” que en realidad son simplemente conocidos que lo único que hacen es aprovecharse de lo que está viviendo uno. Los amigos de verdad se cuentan con los dedos de las manos.

En realidad yo aprendí a ser realmente profesional fuera del país, cuando me fui a Argentina y a otros países… Esas experiencias me cambiaron la vida.

P: ¿Cómo ve el panorama desde su lugar actual como director técnico?

R: Cuando tuve la satisfacción de ser elegido técnico de la Selección nacional, tuve mucha esperanza e ilusión de poder trabajar, pero lamentablemente en ese momento me tocaron dirigentes que lo único que hicieron fue boicotear mi trabajo, sumándose algunos futbolistas que contribuyeron a aquello. No me dejaron trabajar, nunca tuve el apoyo dirigencial que se necesita.

Me acuerdo que cuando me convocaba un seleccionador, yo inmediatamente preguntaba cuándo me iba a subir al avión y no cuánto me iban a pagar. Pienso que siempre tuve la virtud de anteponer los colores de mi país ante cualquier situación. Por el contrario, recuerdo que un día llamé a un futbolista para convocarlo y su respuesta fue que iba a consultar con su familia para ver si venía a la Selección o no…

Hoy en día se juntan entre 3 o 4 futbolistas a los que no les agrada el técnico y lo boicotean. Yo no tenía el apoyo que tiene hoy en día el seleccionado nacional, yo creo que el apoyo que le brindan a Farías nunca se ha visto en la Selección… Seguramente es dueño de las divisiones inferiores porque esa es la forma de trabajar de Farías y seguramente traerá extranjeros de todos lados para llenar la Selección nacional. Seguramente se van a hacer cargo de todas las divisiones inferiores de la Selección boliviana y obviamente aquellos bolivianos que luchan día a día por superarse, por tener la oportunidad de dirigir, no van a tener esa posibilidad porque muchas veces se los menosprecia e incluso discrimina. Se piensa que no cuentan con la capacidad suficiente y prefieren a los extranjeros por el hecho de tener un acento distinto.  

Yo creo que hay técnicos muy capaces a nivel Bolivia que con el apoyo y condiciones necesarias podrían lograr buenos resultados. Lo que sucede es que nosotros no tenemos la histórica riqueza futbolística que tienen los brasileros, colombianos, argentinos o uruguayos…

Estoy convencido de que las divisiones inferiores de la Selección Boliviana deberían ser dirigidas por nosotros, los bolivianos, porque conocemos a nuestra gente, nuestra cultura, etc. Pero bueno, eso es lo que hay hoy en día y hay que vivir con ello.

P: Cuéntenos sobre su hijo Mauricio, un potencial jugador de fútbol profesional…

R: Yo tengo un hijo llamado Mauricio que juega al fútbol con muchas condiciones. Cuando me hice cargo de la Selección salieron muchos ex colegas a decir que lo primero que iba a hacer era convocar a mi hijo, cosa que no ocurrió nunca porque Mauricio era suplente y, desde mi punto de vista profesional, le faltaban méritos para estar en la Selección boliviana, de tal manera que no lo convoqué en ningún momento.

Yo siento mucho respeto y me da gusto ver a Marco Ferrufino con su hijo, a Erwin Sánchez con sus dos hijos en Blooming o a Eduardo Villegas trabajando con Oscar en Always Ready y en la Selección boliviana. Nadie dijo nada malo al respecto, sin embargo cuando se trató de mí, saltaron todos.

A donde fue Mauricio, lo hicieron a un lado por el apellido, seguramente porque tenían algo personal conmigo. Finalmente la envidia de muchos colegas hizo que Pablo Mauricio Baldivieso, una gran promesa de 23 años, abandone el fútbol. Actualmente está fuera de Cochabamba encarando un emprendimiento personal.

«Les aconsejaría que cuiden mucho su salud. Si quieren ser verdaderos profesionales, guarden 10 o 15 añitos de su juventud y luego a disfrutar. Si el futbolista tiene condiciones y además es inteligente, no sólo puede llegar lejos en su carrera, sino asegurar su futuro».

P: ¿Qué les diría a los jóvenes que tienen en sus manos la oportunidad de hacer algo por Bolivia y por la Selección?

R: Primero, que lo único verdadero que hay en la vida, en las buenas y en las malas, es la familia. Aquellos amigotes que aparecen por ahí son circunstanciales y van a estar mientras sean famosos o tengan dinero. Cuando no tengan un contrato, estén lesionados o dejen de ser las figuras que eran antes, quedarán muy pocos.

Les diría que nunca pierdan de vista que esta es una carrera que dura poco y que hoy en día ellos tienen la suerte de poder contar con mejores salarios. Por eso les aconsejo comprarse una casita antes que un auto y que guarden su platita y no la malgasten porque esto se acaba rápido.

Finalmente les aconsejaría que cuiden mucho su salud. Si quieren ser verdaderos profesionales, guarden 10 o 15 añitos de su juventud y luego a disfrutar. Si el futbolista tiene condiciones y además es inteligente, no sólo puede llegar lejos en su carrera, sino asegurar su futuro.

P: El mejor futbolista del mundo…

R: He tenido la suerte de ver jugar a Maradona, un monstruo en la cancha. El caso de Maradona es distinto por lo que ha hecho el 86 donde era él y diez más, mientras que actualmente Messi juega con diez cracks a su lado y Ronaldo lo propio. De Pelé no puedo opinar porque no lo vi pero sé que jugaba al lado de Garrincha, Tostão, Rivelino y otros monstruos del fútbol. Lo de Maradona ha sido excepcional; lo he visto jugar y he quedado maravillado.

P: El mejor futbolista de Bolivia…

R: Mi norte y mi ejemplo fue siempre Pablo Baldivieso, mi tío. Sigo admirado por la capacidad y el talento que tenían Chichi Romero y Carlos Aragonés, por ejemplo. Como testigo directo, puedo ponderar el trabajo del “Diablo” Etcheverry; lo que hacía Marco en el campo de juego era extraordinario. Nunca se lo dije, lo estoy diciendo ahora: respeto mucho lo que hizo Marco y el talento que tenía.

P: ¿Qué piensas sobre las nuevas generaciones de jugadores?

R: Hoy en día hay una camada de jugadores importantes en el fútbol nacional que hay que aprovechar y que merecen la oportunidad de estar en la Selección. Ojalá que pronto esta camada salga a la luz y lleve a Bolivia a una copa del mundo.

P: Fuera del fútbol, ¿de qué disfruta Julio César Baldivieso?

R: Siempre he sido fanático del automovilismo, he corrido en autos mucho tiempo y lo he disfrutado. La vida te enseña y te cambia y hoy soy fanático de disfrutar de mi familia. Cuando era joven y futbolista, terminaba de entrenar y lo primero que quería era ir a dar vueltas, aprovechar el auto, el momento. Hoy termino de entrenar y no veo la hora de estar en casa y en familia. Amo profundamente a mis padres y soy muy unido a mis hermanos; mi esposa Débora y mis hijos Pablo Mauricio (23), Valeria Fernanda (22) y Sebastián (17) son la razón de mi vida y mi máximo tesoro.

P: Una canción…

R: “Bolivia gana y se va al mundial”, ese tema de la Familia Valdivia que pegó en todo el país. Cada vez que escucho esa canción, se me pone la piel de gallina.

Edición 1.13. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

Cochabamba – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

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