Percy Luza Ávila:

Fútbol boliviano en crisis necesita:

Planificación, dirección técnica europea, jugadores que vivan su realidad con madurez, integridad en el equipo y dirigencia con autoridad moral

Percy Luza Ávila, cabeza de la Comisión Nacional de Selecciones durante la clasificación de la Selección Boliviana al Mundial de Estados Unidos en 1994, reflexiona sobre cómo se pudo alcanzar esta conquista histórica, quiénes la hicieron posible y qué aspectos deberíamos rescatar de esa experiencia para sacar adelante al fútbol nacional.

El plan Loayza – Luza, invencible

Acabando de cumplir 79 años, el boliviano Percy Luza Ávila manifiesta sentirse orgulloso de haber nacido en Uyuni, Potosí y haber pasado la mayor parte de su vida en la ciudad de La Paz, donde estudió, conformó una familia y se originó su relación con el fútbol.

“Recuerdo que en febrero del 53 –cuando tenía aproximadamente 13 años y recién habíamos llegado a La Paz– mi padre me llevó a ver por primera vez un partido de fútbol: Bolívar vs. Los Millonarios de Colombia, equipo que había hecho una gira por todo el mundo y estaba invicto en poco más de 30 partidos; en esa ocasión Bolívar le quitó el invicto y le ganó aquí por 2 goles contra 1. A partir de ese momento nació mi relación con esta disciplina deportiva”.

Transcurridos muchos años de visitar el estadio para apoyar al Bolívar, en 1982 Luza recibe una invitación de Mario Mercado, cabeza del Club albiceleste, para ingresar a su Directorio. Luego de una década de trabajo y también como Presidente de la entonces Liga de Fútbol Profesional, nuestro entrevistado y el ingeniero Guido Loayza trabajan de manera conjunta para presentar un proyecto que les permita acceder a la Presidencia del Club Bolívar y a cargos de la Federación Boliviana de Fútbol. “Guido fue elegido Presidente de la FBF por aclamación y el proyecto fue bien recibido, con lo cual empezamos a trabajar en la implementación de nuestro plan, no obstante habíamos recibido una institución en quiebra que no tenía un solo centavo”.

“Ugarte era un maestro con el balón en tiempos en que la habilidad con la pelota marcaba la diferencia. En esa época la gente iba al estadio a ver hacer filigranas a sus jugadores favoritos y Víctor Agustín era un ídolo”.

En dos años de gestión, el mencionado proyecto se cumplió al pie de la letra y, entre otras cosas, se construyó el edificio de la FBF en Cochabamba, se compraron oficinas en La Paz, se reactivó y recuperó la Copa Paz del Chaco que se jugaba con Paraguay cada año y que había estado interrumpida por un tiempo; y se reorganizó el equipo juvenil que nos representó en los XII Juegos Bolivarianos que se realizaron en Bolivia, saliendo campeones en la disciplina futbolística. Sin embargo, el logro más destacado fue, sin duda, la restructuración de la Selección Boliviana y la posterior clasificación al Mundial de Estados Unidos en el año 1994. La potencia de este hecho se extendió hasta mediados de 1997 cuando el mismo plantel salió Sub Campeón en la Copa América que se jugó en canchas bolivianas. “La clave del éxito estuvo en tener un plan de trabajo muy claro, fijarse objetivos y no desviarse de los mismos (aunque los primeros resultados no fueran los esperados), asignando a cada partícipe del plan responsabilidades específicas para que todo converja en el propósito fundamental”.

Protagonistas

Percy Luza –acompañante y testigo directo de las conquistas futbolísticas del 93 y 94– cuenta con los elementos necesarios para identificar a los deportistas más destacados del balompié boliviano. “Yo creo que indudablemente nuestro mejor jugador fue Víctor Agustín Ugarte. Era un maestro con el balón en tiempos en que la habilidad con la pelota marcaba la diferencia. Ahora el fútbol es más físico, pero de menos habilidad. En esa época la gente iba al estadio a ver hacer filigranas a sus jugadores favoritos y Víctor Agustín era un ídolo”.

Asimismo, considera que en el grupo selecto de futbolistas bolivianos debería figurar Chichi Romero y la camada de jugadores que lograron algo muy concreto como la clasificación al Mundial, bajo la acertada dirección técnica del español Xavier Azkargorta y su asistente Antonio López, destacándose Milton Melgar, Erwin Sánchez, el Diablo Echeverry, Ramiro Castillo, Julio César Baldivieso y Rimba, además de los extranjeros nacionalizados bolivianos como Luis Héctor Cristaldo, Gustavo Quinteros y Leonel Trucco.
Miguel Ángel ‘el Zurdo’ López fue también un jugador fundamental para Bolivia. Si bien no jugó en nuestra Selección, dejó muchas enseñanzas. La principal: ser un caballero dentro y fuera de la cancha, pues nunca tuvo una nota que pusiera en duda su educación y su integridad como persona”.

Futbolistas y futbolistas

Los jugadores de la Selección Boliviana que lograron nuestra clasificación mundialista empezaron su preparación ganando 20 dólares al día durante tres meses y antes de ir a Estados Unidos llegaron a ganar 2.100 dólares mensuales, no obstante los buenos resultados conseguidos,  explica Percy Luza. Finalizado el Mundial, se retribuyó su esfuerzo de manera justa con premios e incentivos.

Muchos futbolistas de la actualidad –con apenas 18 o 19 años y sin haber acabado sus estudios escolares–, ya están jugando en primera división y ganando fortunas que llegan a más de 20.000 dólares por participación en eventos como la Copa América, por ejemplo. Algunos cuidan su salud y condición con disciplina y compromiso, y otros optan por llevar un tipo de vida más disipada donde prima el dinero, el auto último modelo y la imagen de ídolo porque, independientemente de lo que le aporten al fútbol, la gente los aplaude y aclama. Esta etapa de gloria o “momento de fama” termina a sus 35 años.

De allí que Percy Luza se dirige a las nuevas generaciones de futbolistas: “Primero les diría que no dejen de estudiar –hoy en día es posible hacerlo a distancia–, tomando en cuenta que la carrera futbolística es tan corta. En segundo lugar, que no le den tanto valor a la fama efímera, a la fortuna. Hay ejemplos de futbolistas en el mundo y en Bolivia que lograron asumir su realidad con madurez, administrando bien sus ganancias, consolidando su vida familiar y dándole un rumbo positivo a sus vidas, lo cual demuestra que esto es posible”.

El gran Erwin “Chichi” Romero. Foto: Historiadelfutbolboliviano.com
«Los jugadores de la Selección Boliviana que lograron la clasificación mundialista empezaron su preparación ganando 20 dólares al día durante tres meses y antes de ir a Estados Unidos llegaron a ganar 2.100 dólares mensuales, no obstante los buenos resultados conseguidos».

Las buenas prácticas del 93-94

La dupla de trabajo que hicieron el DT Xabier Azkargorta y su asistente Antonio López, ambos españoles. “El vasco tozudo se encontró con el fuerte temperamento de López y se dio un buen engranaje”, afirma Luza explicando que mientras el primero concentraba toda su atención en su equipo, el segundo observaba todos los movimientos del rival para transmitírselos oportunamente.

Percy Luza está convencido de que la dirección técnica debe estar en manos de profesionales extranjeros que nos sacudan y refresquen porque los tres hitos principales del fútbol nacional  demostraron que esta regla funciona: La victoria en el Sudamericano de 1963 tuvo que ver con la dirección del brasilero Danilo Alvim; el español Xabier Azkargorta rompió esquemas y condujo a Bolivia al Mundial de 1994; el plantel verde de 1997 salió Subcampeón de la Copa América en manos del español Antonio López. “Hoy en día el idioma ya no es un obstáculo y deberíamos inyectarnos no sólo del buen fútbol de los países europeos, sino de la honestidad y transparencia de países como Inglaterra, Alemania y Holanda, entre otros, demostradas en la impecable organización de sus ligas”, insiste el experto.

Entrenamiento de alto rendimiento. El trabajo de Azkargorta y López, sumado a las gestiones realizadas ante la Embajada de España por parte de la dirigencia de la FBF, hicieron posible que el plantel verde fuera trasladado a un centro de alto rendimiento en Barcelona, España para reforzar, bajo un esquema de estricta disciplina, la preparación física de los jugadores.

Partidos amistosos por el mundo. “Llegamos a jugar 53 partidos internacionales amistosos en África, Asia y Norteamérica que, además de foguear a los jugadores y sumarles experiencia, nos generaban ingresos, pues se tuvo el buen tino de contratar a una empresa inglesa muy seria que se encargaba de gestionar y organizar estos partidos”.

El efecto de los partidos mundialistas. Los tres partidos mundialistas que Bolivia jugó contra Alemania, España y Corea fueron pagados por la FIFA, y el dinero se destinó a premiar a los jugadores y construir infraestructura. El hecho de haber participado en un mundial le abrió a la FBF nuevas oportunidades. Una de ellas –explica Luza– fue firmar un contrato de televisación de las próximas Eliminatorias por 10 millones de dólares. “Antes de cerrar nuestra gestión, dejamos el contrato elaborado para ser firmado por el nuevo Presidente”.

Piel de gallina

Puerto Ordaz, Venezuela. 18 de julio de 1993. FBF con pocos recursos para enfrentar los gastos logísticos del primer partido de las Eliminatorias rumbo al Mundial de 1994. Por problemas técnicos de la aeronave, pernocte no planificado en el piso del Aeropuerto de Caracas, improvisando mochilas como almohadas. Pizzas y refrescos. Campo de juego a la vera del río, bichos al por mayor. 40 grados. Humedad. Camerín sin aire acondicionado. Boliviano solidario residente de Puerto Ordaz presta ventiladores. Estado físico de los jugadores: inquebrantable. Humildad y armonía grupales.

Piel de gallina al recordar cómo diferentes individualidades, personalidades y temperamentos lograron engranar como fichas perfectas de un rompecabezas, dando origen a lo que se llama un verdadero equipo. Las bromas de Trucco, el canto de Rimba, la saya yungueña y sentida de los hermanos Castillo que llevaban la batuta de la alegría. Y rememora Luza: “La goleada en Puerto Ordaz de 7 para Bolivia contra 1 para Venezuela, habiendo iniciado la contienda con un gol en contra. El cassette de música boliviana grabado por mi hija Mariel… El ritmo y melodía de La Negrita invitando al baile y al festejo fraternal y simple”.

El Himno Nacional entonado por las voces bolivianas que se reunieron en Chicago el 17 de junio de 1994, ese coro cuyos ecos parecían llegar hasta el corazón de Sudamérica. Piel de gallina.

Un hombre al final de su vida –adulto mayor, enfermo–, ilustre acompañante de la Selección Boliviana al Mundial de Estados Unidos (1994): el “Capitán de Honor”. Cuenta Percy Luza que era un día de entrenamiento del plantel en un centro cercano a la localidad de Massachusetts, en el que también muchos periodistas del mundo se dieron cita para hacer seguimiento al equipo sudamericano. El hombre mayor de saco miraba –atento– la rutina. “¿Quién es el caballero de saco?”, preguntaban los periodistas. “Es Víctor Agustín Ugarte, el mejor jugador de la historia del fútbol de Bolivia”, respondieron los dirigentes. Las entrevistas no se hicieron esperar, micrófonos y cámaras alrededor del personaje. De pronto, el saco afuera, camisa al descubierto y balón en mano para dar pie a una demostración sin precedentes, donde la edad, la condición y la enfermedad parecieron esfumarse como por arte de magia. Pura habilidad, sorpresa y aplausos. Piel de gallina.

Tocando fondo

Terminada la década de los 90, Bolivia se fue en picada hasta llegar al puesto 72 en el ranking de la FIFA, dato que ubica a la Selección como la peor de Sudamérica. Este hecho y muchos otros que evidencian que el fútbol boliviano está tocando fondo, llevan a la reflexión y al cuestionamiento, y es precisamente en ese escenario donde Percy Luza, como dirigente (Vicepresidente del Club Bolívar) pero sobre todo como amante y aficionado de esta disciplina, considera que esta situación es producto, entre otras cosas, de gestiones y directivas de la FBF que ingresaron a esta instancia sin contar con un plan de trabajo, lo cual las llevó a actuar “de manera improvisada, no planificada, poco coherente y al calor del entusiasmo”.

A esta falta de planificación se suma el hecho de que los objetivos deportivos están ubicados en un segundo o tercer plano, pues priman los intereses económicos, tendencia que también se hace palpable a nivel mundial, desde la FIFA y la CONMEBOL y que, en muchos casos, se extiende a nivel del mismo plantel.

Apuntes sobre el futuro dirigencial del Bolívar

“La exitosa gestión de Guido Loayza, de cuyo Directorio tuve la satisfacción de ser Vicepresidente, concluyó el pasado mes de enero. Sin embargo, ello no significa mi alejamiento del Club más laureado del fútbol boliviano al que seguiré apoyando desde la tribuna”, asegura Luza.

Hace aproximadamente diez años, el Club Bolívar pasó por un momento de crisis aguda con una deuda que ascendía a los 7 millones de dólares, y con un patrimonio que se reducía a un edificio en el barrio de Obrajes en La Paz que contaba con 16 hipotecas. La intervención y contribución del empresario boliviano y residente en Estados Unidos, Marcelo Claure, fue determinante para salvar a la institución.

De allí que Percy Luza espera que la gestión de Claure sea exitosa en los aspectos administrativo y deportivo para lograr la  autosuficiencia financiera del Club, cumpliendo con el compromiso de construir el Estadio en Tembladerani y logrando nuevas conquistas en torneos nacionales e internacionales.

Edición 1.3. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

Fotos: Beatriz Villa-Gómez / El Salto al Futuro (1994) / historiadelfutbolboliviano.com

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