Roberto Acosta Echavarría:

Un maestro y un diablo fueron las estrellas de mayor brillo en el firmamento del fútbol boliviano.

Nuestro entrevistado analiza los pormenores del balompié profesional, describiendo las particularidades de los grandes talentos e invitando a los jugadores del presente a responsabilizarse del gran impacto que pueden generar en la sociedad.

“Cuando era muy chico, don Mario Mercado le entregó a mi abuelo mi primera camiseta del Bolívar… Cuando tenía 10 años y practicaba fútbol, mi abuelo se encargaba de irme a recoger a mis entrenamientos y todo el camino me contaba sobre las coberturas de los mundiales que había hecho, sus viajes a Japón y a la China con la Selección, etc., vivencias que me llevaban a desear hacer lo mismo algún día…. A mis 11 años más o menos viajé de la mano de mi abuelo a un Sudamericano que se estaba desarrollando en Santa Cruz y permanecí a su lado durante toda la cobertura. Desde entonces soñaba con hacer lo mismo y, a la vez, tenía en claro que debía considerar el deseo de mis padres de forjar una carrera estable”.

No es novedad decir que el apellido Echavarría tiene una larga trayectoria dentro del periodismo deportivo boliviano. “Mi abuelo Remberto fundó ‘Radio Deporte’ hace 56 años y mi tío abuelo Grover sigue trabajando como periodista deportivo. Yo crecí con ellos en ese ambiente, entre parlantes y micrófonos”, nos cuenta Roberto “Beto” Acosta, cuya gran escuela fue su propia familia. A sus 36 años, sin embrago, reconoce que esta ventaja no le fue suficiente al momento de encaminar su vida laboral. “No quería ser empírico porque es algo que me molesta mucho del entorno en el que estamos”, asevera.

Como apasionado de la digitalización de la información y las nuevas tecnologías, estudió Ingeniería de Sistemas y al no encontrar en su primera experiencia laboral lo que estaba buscando, resolvió mudarse a la Argentina para dar continuidad a la labor que iniciaron sus antecesores estudiando una segunda carrera: Periodismo Deportivo. Esta experiencia lo llevó a vivir años intensos y agitados de talleres, móviles, coberturas, eventos deportivos de diferentes disciplinas, ligas y torneos importantes como la Copa América del 2011.

Late!

“Lo que más sufrí durante mi estancia en la Argentina fue la incomunicación con Bolivia; me moría por ver un clásico paceño pero no había forma de seguir los partidos o enterarme de los resultados. La única manera era llamando a mi hermano o a mi papá desde una cabina telefónica porque mi vida era muy de estudiante y no tenía computadora; el acceso a redes como twitter era todavía limitado…”.

Transcurrido el tiempo y ya de regreso a su ciudad natal, la carencia que Roberto vivió durante sus años de estudiante en el país vecino, lo motivaron a hacer uso de sus conocimientos en ingeniería de sistemas y montar un sitio web con información permanente y actualizada sobre el quehacer deportivo en Bolivia. Es decir, se trataba de un medio digital especializado en deportes dirigido a cubrir ese hueco de falta de información deportiva sobre Bolivia en el exterior, denominado “Late!” (late.com.bo).

Esta iniciativa que se gestó en el 2013 y que funciona en la actualidad, le permitió entender que el medio digital abre nuevas puertas a los periodistas y les ofrece cupos que antes no habían. Desde allí obtuvo dos mundiales –Brasil y Rusia– y los Juegos Olímpicos que se realizaron en el país de la samba y la batucada.

Actualmente Beto mantiene activo su sitio de noticias y alterna esta tarea con experiencias enriquecedoras en otros medios como Bolívar TV, Deporte Total y Facetas Deportivas, entre otros.

“Nuestro entrevistado insiste en que hoy se debería velar por la continuidad de los jugadores destacados desde otros ámbitos de acción”.

Un maestro y un diablo

Este joven entendido en el fútbol y el deporte en general considera que al hablar de estrellas del ámbito futbolístico profesional boliviano, surgen con claridad dos nombres: El Maestro Ugarte y el Diablo Etcheverry.

Al primero no lo vio jugar, pero todo lo que escuchó, leyó e investigó sobre él, le permite concluir que esta figura de los años 60 marcó un precedente innegable que se pone en evidencia a partir del hecho de que, después de cada contienda futbolística en la que participaba, salía cargado en hombros; la gente, la hinchada, el pueblo lo trasladaba hasta la Plaza Murillo y lo veneraba como a un verdadero dios, un ídolo popular que al final de su vida fue víctima del olvido y la soledad.

“Tuve la suerte de ver jugar al Diablo y estoy convencido de que es la figura que más ha marcado a nuestro fútbol, tanto desde el cuadro bolivarista como desde la Selección Boliviana. La gente que ha tenido la fortuna de disfrutar del juego de ambos, los coloca a la misma altura. A Etcheverry, líder innato que incluso llegó al Salón de la Fama en Estados Unidos, le faltó ser campeón de una Copa América pero llegó a un mundial, y eso los equipara. Creo que ellos dos están por encima de todos los demás”, argumenta.

A continuación, nuestro entrevistado menciona a Milton Melgar que vistió dos camisetas de Argentina, país reconocido por su buen fútbol a nivel mundial. Estuvo en Boca y en River y su calidad de juego lo catapulta como un ícono de nuestro fútbol.

También destaca a Julio César Baldivieso por las cosas que logró en Argentina, país donde –como lo pudo constatar durante su estancia en ese país– se lo considera un verdadero crack.  “Personalmente siempre me gustó la capacidad de Baldivieso para absorber la energía de todo el partido; él se podía hacer cargo de todo: de la gente, de la pelota, de los goles, de las asistencias, etc. Baldivieso tenía muchos problemas fuera de la cancha, pero dentro del campo de juego, imponía un respeto que no se ha vuelto a ver…; por lo menos yo no he vuelto a ver ese nivel de liderazgo en el fútbol boliviano”.

No olvida a Erwin Sánchez –otro líder de la cancha– ni a Juan Manuel Peña por todas las conquistas que ambos lograron en Europa. “Verlo jugar a Erwin Sánchez contra el Manchester United o ver a un boliviano en la Champions League ha sido algo muy fuerte que creo ha marcado a muchos compatriotas”.

“Hay que trabajar mucho en el carácter y en la conciencia de cada jugador para que de una vez puedan darse cuenta de que lo que hacen no es algo normal; que son muy privilegiados de tener una profesión donde se les paga bien por jugar fútbol y que les brinda la posibilidad de mover a mucha gente con el solo hecho de estar parados frente a una pelota”.

Otros nombres a destacar

Acosta considera que los jugadores que destacaron en los últimos años no llegan al nivel de los mencionados, por su calidad de juego, trayectoria y resultados deportivos.

Sin embargo, resalta la actuación de jugadores como el cruceño Ronald Raldes –quien llegó a jugar la mayor cantidad de partidos para la Selección Boliviana de Fútbol–, William Ferreira en Bolívar y Pablo Escóbar en el Tigre.

“En Santa Cruz la gente habla mucho de Joselito Vaca que ha jugado en dos equipos y que es un elemento que tiene el perfil para proyectarse como un ícono del fútbol, más por su trayectoria que por los resultados conseguidos”, apunta el experto.

Figuras del pasado a merced del presente y del futuro

Beto Acosta considera que es posible generar cosas nuevas e interesantes que ayuden a mejorar la condición actual del fútbol boliviano a partir de las grandes figuras del pasado.

En este sentido se refiere, por ejemplo, al delantero Ramiro Blacut, jugador del seleccionado boliviano que ganó el Campeonato Sudamericano en 1963 y quien a sus escasos 19 años cruzó mares y cielos para llegar “a una cancha de tierra con dos vestuarios”, al modesto escenario del ahora afamado Bayern de Múnich que entonces estaba en formación y donde destacaban grandes figuras como Franz Beckenbauer. Al retirarse, Blacut se convirtió en un metódico entrenador, “pero hoy –a sus 75 años– está prácticamente olvidado”, asegura Acosta.

Nuestro entrevistado insiste en que se debería velar por la continuidad de los jugadores destacados desde otros ámbitos de acción. Considera, por ejemplo, que Etcheverry tiene un buen perfil para ser dirigente y que iniciativas como las de los cruceños Juan Manuel Peña y Rubén Tufiño, entre otros, de proyectarse como agentes deportivos, o las de Sánchez y Baldivieso de desempeñarse como directores técnicos, deberían impulsarse con mayor insistencia, rescatando la experiencia y el conocimiento de estos antiguos jugadores.

Líderes de cancha, líderes de la sociedad, ¿dónde están?

El gran problema del fútbol profesional boliviano –apunta Beto Acosta– es la falta de liderazgo de los jugadores; son muy pocos los futbolistas que toman un rol importante en la cancha y en la sociedad. “A mí me han marcado más los Juegos Olímpicos porque allí me pude dar cuenta del impacto social que puede tener el deporte y de cómo lo asumen los deportistas de otras disciplinas en comparación a cómo lo hacen los futbolistas, quienes viven en un mundo muy alejado de la realidad en todos los países. Lamentablemente el fútbol se ha comercializado demasiado”.

Sobre qué hacer para mejorar la condición actual de este deporte en Bolivia, Acosta sostiene que si bien las figuras individuales eclipsan y fascinan, se debería apuntar más a la consolidación de grupos humanos, de equipos como el del ’93 que se caracterizó por ser solidario, compacto y de varias figuras alineadas a un mismo objetivo, hecho que funcionó de manera ejemplar.

Respecto a los jugadores, señala que hay que trabajar mucho en el carácter y en la conciencia de cada uno para que de una vez puedan darse cuenta de que lo que hacen no es algo normal; que son muy privilegiados de tener una profesión donde se les paga bien por jugar fútbol y que les brinda la posibilidad de mover a mucha gente con el solo hecho de estar parados frente a una pelota. “Creo que es hora de que asuman esa responsabilidad, que apunten a ser líderes y no se conformen con pasar los días esperando que termine su carrera con una billetera gorda y sin dejarle nada a la sociedad”, concluye.

Edición 1.6. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

Fotos: Roberto Acosta E. / Los Tiempos / historiadelfutbolboliviano.com / benditofutbol.com / Colección Julio Mamani Ticona / Late.com.bo

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