Roberto Prada Botelho:

Necesitamos deportistas que se conviertan en los héroes de nuestro tiempo y cuyas conquistas sean producto del trabajo y la humildad.

Nuestro entrevistado es un entrenador capacitado y comprometido con el fútbol, tanto por herencia como por elección. Desde su experiencia, nos habla de los cracks de la historia del fútbol nacional y de las falencias que nos alejan del esperado surgimiento de nuevos ídolos.

La sangre llama

Roberto Prada Botelho tiene 34 años y viene de una familia futbolera por los dos lados. Su abuelo paterno, Roberto Prada Estrada, fue Presidente de Wilstermann en su época de oro y también intervino en la fundación del Club Aurora. Asimismo, formó parte del comité ejecutivo de la FIFA entre 1966 y 1970 y fue Presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) cabalmente cuando Bolivia logra el único título internacional de su historia futbolística como campeón sudamericano.

“Mi abuelo organizó el Torneo Sudamericano de 1963 en nuestro país, no obstante la oposición de la gente que lo consideraba loco. Con la firme convicción de que Bolivia saldría campeón, cumplió su cometido cuando aquella brillante Selección marcó un hito histórico que no se volvió a repetir”, relata el sucesor del mencionado dirigente desde su natal Cochabamba.

Por otro lado, el abuelo materno de nuestro entrevistado fue Mario Botelho, hincha y futbolista de The Strongest en su época de mayor brillo. También fue jugador del Bolívar y años después, entrenó a ambos equipos y a otros como Wilstermann y Aurora, asumiendo también, por un tiempo, la dirección técnica de la Selección Boliviana.

“Me parece que el fútbol femenino se debería explotar más en Bolivia porque hay menos corrupción, es más puro y más honesto”.

“Mis antecesores, mis antepasados son quienes en parte han sembrado la pasión por el fútbol en toda la familia. Yo desde chico fue un apasionado de este deporte y llegué a jugar en inferiores de la Escuela de Fútbol Enrique Haap”. Sin embargo, su padre insistía en la importancia de que Roberto estudiara algo que le permitiera, en un futuro, proyectar una economía estable y mantener una familia. “Estudié otras carreras –comunicación social y periodismo– e inclusive experimenté laboralmente en el campo del periodismo deportivo pero, al final, el fútbol y los campos me terminaron llamando”, confiesa.

Fue así que inició su preparación como entrenador en la Escuela Nicolás Avellaneda de Argentina donde, destacando como alumno, su Director Juan Carlos Merlo, le ofreció ser parte de su cuerpo técnico, en caso de dirigir equipo en Centroamérica.

Su estancia en la Argentina también le dio la posibilidad de desarrollarse en el Club Atlético Huracán, uno de los equipos de más historia de ese país. “Cuando me tocó trabajar allí, el equipo estaba económicamente apretado. Sin embargo, valoro mucho la oportunidad que me brindó de manejar las categorías 11, 12 y 13, pues precisamente con esta última salimos campeones. Haber trabajado con esos chicos –gente muy sana– fue una experiencia excelente que me permitió identificar con mayor claridad las diferencias entre el fútbol boliviano y el del vecino país, pues lamentablemente llevamos casi 20 años de retraso en cuanto a la formación de los jugadores”.

Finalmente, tras participar en la formación de chicos de bajos recursos consiguiendo resultados ampliamente satisfactorios de la mano de una fundación, Roberto cerró su ciclo en Argentina y retornó al país para colaborar en Aurora y acumular mayor experiencia en la formación técnica de jóvenes jugadoras. “Me parece que el fútbol femenino se debería explotar más en Bolivia porque hay menos corrupción, es más puro y más honesto”, afirma.

El 2018 Roberto tuvo la fortuna de visitar Costa Rica y colaborar en un club de segunda división que brinda becas de estudio a sus jugadores y exporta a las universidades de Estados Unidos a más de 20 jóvenes al año. El entrenador cochabambino estuvo a cargo de la tecnificación de los futbolistas, contribuyendo a la venta de 4 jugadores a Europa, motivo de gran orgullo y también tema de permanente reflexión sobre la precariedad del sistema formativo de su país.

Actualmente, espera aportar con un granito de arena desde la dirección deportiva del Club Olympic de Cochabamba y entrenar a muchachos de la categoría sub 15.

Carioca en Wilster: Jairzihno

El ex futbolista brasileño Jair Ventura Filho, más conocido como Jairzinho, es para Roberto Prada el jugador extranjero que más le aportó al fútbol boliviano. De la Selección brasileña del 70 –la entonces mejor del mundo– y reconocido como el gran goleador de la Copa del Mundo que se jugó ese mismo año en México, a principios de los años 80 el carioca brinca a Bolivia con la idea de cerrar su carrera futbolística.

De la mano de Wilstermann, vive nuevas conquistas consiguiendo dos títulos nacionales para su equipo y la primera clasificación de un conjunto boliviano a la semifinal de la Copa Libertadores de América. Contrariamente a lo que planeaba cuando llegó a Bolivia, su carrera se prolongó por un par de años más y tiempo después, como entrenador, se le atribuyó el descubrimiento del ídolo mundial Ronaldo.

Hecho en Bolivia

Para Prada, el Maestro Ugarte y el Oso García fueron las estrellas y forjadores del título del 63 que se obtuvo derribando al mejor equipo del mundo del año 62, la Selección Brasileña. “Estos dos jugadores marcaron época y cambiaron la historia del fútbol boliviano”, asevera.

Recordando algunas conversaciones que Roberto Prada sostuvo con su padre, nos cuenta que su interlocutor solía enfatizar en el deslumbramiento que el jugador Limberg Cabrera Rivero le causaba cuando lo veía en cancha, cosa que el director técnico del Olympic pudo constatar al apreciar registros audiovisuales que evidencian la calidad de este centrocampista cruceño que brilló en los 70s vistiendo la camiseta aviadora.

La Selección del 93 reunió a jugadores sobresalientes que traspasaron las fronteras nacionales. De allí que Roberto Prada no puede dejar de mencionar, en primera instancia, al Diablo Etcheverry: “Incluso llega a ser el personaje principal de una publicidad de Adidas junto a estrellas mundiales del fútbol como el italiano Alessandro Del Piero y el inglés David Beckham”.

Nuestro entrevistado hace una pausa evocativa para nombrar a continuación a Milton Melgar, quien del Boca Juniors pasó a River Plate convirtiéndose en un referente de Bolivia en la Argentina y destacando no únicamente por su trayectoria y proyección futbolística, sino por su gran talento. “Yo lo llegué a ver de chico, era muy difícil quitarle la pelota, tenía una visión de juego impresionante, muy buen pase entre líneas… Sin duda un jugador muy inteligente que le dejó mucho al fútbol boliviano también como líder de los jugadores y Presidente de la FABOL”, complementa.  

Julio César Baldivieso y “Platiní” Sánchez también son figuras altamente destacadas del fútbol nacional, no sólo por su aporte al desempeño del equipo que clasificó al Mundial de Estados Unidos de 1994, sino también por su participación en el fútbol europeo, recalca Prada, a tiempo de nombrar a continuación al inolvidable “Chichi” Romero, quien en 2014 fue reconocido por la CONMEBOL como el crack más grande del fútbol boliviano al ubicarse dentro de los diez goleadores de la Liga de Fútbol Profesional Boliviano con 134 tantos anotados en 348 apariciones entre 1977 y 1992.

Por último se refiere al jugador boliviano más caro de la historia de Bolivia, cuyo pase o derecho federativo está tasado en 14 millones de dólares. “En los últimos años me parece que es Marcelo Martins quien marca la diferencia a nivel internacional (jugando en Brasil, Ucrania, Alemania, China) aunque en Bolivia es permanentemente atacado y desprestigiado… No podemos olvidar que, por ejemplo, fue el máximo goleador de la Copa Libertadores de 2008. Pienso que es un jugador muy inteligente que trabaja para su equipo, cosa que quizás no se vio en y desde la Selección Boliviana”.

“Nos hemos acostumbrado como sociedad a que nuestros millennials / centennials piensan que se lo merecen todo y que no se lo tienen que ganar. Esto es trabajo, es mucho esfuerzo, son días y años de compromiso, disciplina y responsabilidad”.

“Necesitamos héroes de nuestro tiempo”

Roberto Prada Botelho es un hombre que actualmente dedica su vida a las labores formativas de las nuevas generaciones, actividad cotidiana y permanente que le permite construir una percepción desde la mirada del testigo directo: “Conversando hace poco con el entrenador de arqueros de la Selección, Roberto Ariñez, coincidíamos en que los chicos de ahora están malcriados y altaneros. La mayoría piensa que con entrenar dos o tres días a la semana ya van a ser futbolistas y estrellas. Nos hemos acostumbrado como sociedad a que nuestros millennials / centennials piensan que se lo merecen todo y que no se lo tienen que ganar. Esto es trabajo, es mucho esfuerzo, son días y años de compromiso, disciplina y responsabilidad. Uno charla con otros entrenadores y en todos los clubes se tropieza con las faltas y la impuntualidad de los jugadores en formación”.

Prada considera que a la responsabilidad, la disciplina y al compromiso, se debería sumar otro valor que es la humildad. “Todos los jugadores que hemos mencionado y destacado tienen el común denominador de la humildad. De chico, tuve la oportunidad de compartir con el Oso García como entrenador; nadie podía adivinar la talla que tenía ese hombre tan sencillo”.

En resumen, se necesita no únicamente deportistas talentosos, sino seres humanos íntegros que puedan convertirse en líderes de opinión, en los nuevos héroes de nuestro tiempo que con su ejemplo de trabajo y humildad, inspiren a sus pares y a las generaciones que los siguen.

Falencias a considerar

A la no siempre positiva actitud de los niños y jóvenes que son el futuro del fútbol boliviano, se suman otros factores que dañan al fútbol nacional. Prada destaca algunos de ellos:

La deficiencia del fútbol boliviano desde los ámbitos dirigenciales: “La mayoría de los dirigentes no están capacitados; muy pocos saben de fútbol y a otros no les interesa el fútbol, sino la política, el poder o el dinero”.

Asociaciones mal estructuradas: “Por ejemplo, acá en Cochabamba tenemos dos asociaciones de fútbol, lo cual es una vergüenza y encima nuestros torneos duran únicamente 7 meses, mientras que en otros departamentos se juega por lo menos 11 meses al año”.

Entrenadores mal entrenados: “La mayoría de los entrenadores son empíricos; en Bolivia escasean los cursos para entrenadores. Si los hay, no son serios. La FBF se dedicó a entregar certificados a personas no capacitadas. En mi caso, tengo la especialización y los cursos que me avalan como un entrenador capacitado, pero irónicamente no me han dado el título correspondiente. Sin embargo, tengo conocimiento de que actualmente la Escuela de Entrenadores de la Federación, encabezada por Douglas Cuenca, tiene la intención de cambiar esto y mejorar la formación de los entrenadores”.

Cobro a los deportistas: “Lejos de que en Bolivia no se fomenta al deportista boliviano, los chicos tienen que pagar para jugar al fútbol. El pase de un jugador de un club a otro conlleva el pago de sumas estratosféricas que obviamente derivan en la desmotivación de los jugadores, muchos de los cuales no vuelven a las canchas porque sus familias no cuentan con los recursos necesarios para responder a estas exigencias. A muchos jugadores del Tigre de la camada de Chumacero, por ejemplo, no se les entregó el pase que buscaban y lastimosamente no pudieron seguir jugando”.

Edición 1.2. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

Fotos: Roberto Prada / historiadelfutbolboliviano.com / La Patria

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