Rodrigo Reyes:

Necesitamos jugadores motivadores, líderes, mensajeros de valores y ejemplo de una vida sana. 

El autor de La Verde comparte con nuestros lectores vivencias personales que lo acercaron al fútbol de una manera diferente a la que hubiera imaginado cuando era un niño de corazón atigrado. Paseando por las décadas que vieron brillar a nuestros mejores deportistas, concluye que hoy deberían circular más valores y menos dinero.

Cosas de la vida

El entrevistado de esta nota abre su corazón para compartir con nuestros lectores una experiencia que nos lleva a concluir que hay cosas de la vida que nos invitan a recorrer caminos nunca imaginados:

 “Yo tuve una situación complicada porque cuando estaba en el colegio era hincha del Strongest, ¡hincha a morir! Iba al estadio con mis amigos con la camiseta nueva que había salido a apoyar a mi equipo; siempre presente los jueves en la noche y los domingos a las tres de la tarde. Recuerdo que todos los días esperaba que mi padre llegara a la casa con los periódicos del día y me iba directo a la sección deportiva a leer todas las noticias del Club. Cuando estaba en vacaciones de invierno, a medio día hacía zapping a todos los programas de deporte, uno tras otro, para estar totalmente informado del tema del fútbol y de mi equipo, el Tigre.

Más tarde, en la universidad, una de mis primeras pasantías la hice en ‘Deporte Total’ y tiempo después, sin pensarlo, me llegó la oportunidad de trabajar nada más y nada menos que… en el Club Bolívar… ¡Qué dilema! Fue una decisión durísima la que tuve que tomar el 2012 porque yo era hincha del Tigre y el aceptar la oportunidad de trabajo que se me ponía en frente, no significaba necesariamente tener que pintar mi corazón de otros colores pero sí conllevaba la posibilidad de convertirme en blanco de constantes críticas de familiares, amigos y colegas, ser tildado de ‘pasa-pasa’ o inclusive de ‘traidor’. Finalmente decidí jugármela separando mis pasiones del trabajo y hoy creo que la decisión que tomé fue muy positiva porque, si bien perdí amigos y el saludo de mucha gente, enfrenté muchos retos y aprendí cosas que me ayudaron a crecer como profesional y como persona”.

“Muchos jugadores que podrían brillar hasta su muerte, no lo hacen”.

Rodrigo Reyes es un paceño de 32 años que estudió Comunicación Corporativa en la Universidad Privada de Bolivia (UPB) y que en 2015 se trasladó a España donde, tras lograr una Maestría en Periodismo Deportivo, se capacitó en el diario español más vendido de ese país, “Marca”.

Rodrigo empezó a sumergirse en el ámbito del periodismo deportivo cuando el Club Bolívar le ofreció una oportunidad laboral poco antes de llegar a las semifinales de la Copa Libertadores en 2014, hecho que le permitió al periodista visitar Brasil, Colombia, México, Argentina, etc., y empaparse del intenso movimiento futbolero que se vive en esos países.

Desde la jefatura de prensa de la Academia, Rodrigo le apostó a los distintos mecanismos y estrategias de comunicación que se nutren de la tecnología y las redes sociales, lo que hizo que hoy en día Bolívar sea el club deportivo de Bolivia con más seguidores en redes sociales, y que, además, de la mano de un equipo, se consolide una productora pionera en transmisión en vivo de los partidos oficiales del club albiceleste por internet, denominada “Bolívar TV”.

A los pocos meses de una enriquecedora experiencia en “Marca”, en 2017 nuestro entrevistado regresa a Bolivia asumiendo el cargo de Jefe de Prensa de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), desenvolviéndose de cerca con un sudamericano Sub 17 en Chile y otro Sub 20 desarrollado en Ecuador, además de estar a cargo del manejo de prensa de algunos partidos de la Copa América y de las Eliminatorias al Mundial de Rusia 2018.

Más Tarde, el Club albiceleste vuelve a requerirlo, brindándole la oportunidad de asumir el cargo de Coordinador de Comunicación y asesor de la imagen de la institución y del Presidente de BAISA S.R.L., Marcelo Claure, a través de iniciativas de responsabilidad social (“Bolívar Solidario”) y de impacto para el Club como el desarrollo de seminarios de formación y actualización de periodistas deportivos, dictados por expertos internacionales, cracks del medio y gente de prestigio y fama internacional, especialmente en temas de arbitraje.

Homenaje a la camiseta e impulso a los deportistas

Tras acumular experiencia en la Academia y en la FBF, Rodrigo encaró con éxito un desafío personal, sumergiéndose de lleno en la elaboración y publicación del libro La Verde (2019), mismo que, a manera de homenaje y desde un arduo trabajo de investigación, describe de manera ilustrativa y con punteos concretos la historia de la Selección Boliviana, utilizando como hilo conductor a las camisetas distintivas que nuestros deportistas lucieron a lo largo de la historia del fútbol nacional. “Son 74 camisetas que representan los casi 94 años de historia de la Federación Boliviana de Fútbol”, explica el autor.

Actualmente Rodrigo Reyes maneja la plataforma de crowdfunding deportivo “Sponsor.bo”, iniciativa de fomento al deporte que apoya el financiamiento a deportistas bolivianos de todas las disciplinas que necesitan recursos económicos para lograr el progreso de su rendimiento, a partir de objetivos y retos concretos. Se trata de una iniciativa que intenta contrarrestar la falta de apoyo al deporte nacional y promocionar el talento deportivo de las nuevas generaciones, a través del micro mecenazgo.

Deportistas “top”

Rescatando la interesante trayectoria de nuestro joven entrevistado, conversamos con él a cerca de sus percepciones respecto a los grandes del fútbol profesional boliviano:

Pregunta (P): Si tuvieras que nombrar a los mejores futbolistas de Bolivia, ¿en quiénes pensarías y por qué?

Respuesta (R): Sin duda se me vienen a la mente los grandes jugadores de 1926: Por ejemplo, Mario Alborta, delantero de Oruro, y Jesús Bermúdez, un gran portero en cuyo honor va el nombre del estadio de esa ciudad; brilló en la Copa del Mundo de 1930 que se realizó en Uruguay y en la cual Bolivia participó en calidad de invitada. Nos hicimos dar varias cueras pero él fue un arquerazo.

De la época de los 40 estaría Vicente Arraya, un gran arquero orureño que jugó en el fútbol argentino; Víctor Agustín Ugarte, emblema del fútbol boliviano y del Club Bolívar. También pensaría en Ramiro Blacut que fue un jugador que a su corta edad llegó a ser Campeón de la Copa América en 1963 y que jugó en el Bayern de Múnich que es el mejor equipo de Alemania y que en esa época –a mediados de los 60– estaba en segunda división. Además de jugar al lado de grandes estrellas del fútbol mundial como Franz Beckenbauer, se desempeñó como entrenador, dirigiendo varios equipos nacionales e internacionales, como el Cuenca del Ecuador.

Mucha gente del Tigre debe recordar, como lo hago yo, a Eduardo Angulo, digno defensor de la época de los 70s.

Tampoco me olvidaría de “Chichi” Romero que fue un ícono de la década de los 80s, fue un jugador que tenía mucho talento –yo no lo conocí ni lo vi–, pero por lo que comenta y explica la gente que pudo disfrutar de su juego, Romero fue definitivamente un emblema del fútbol nacional. También pensaría en Carlos Aragonés que fue un gran mediocampista y el tercer goleador de nuestra Selección, y en Ovidio Messa, destacado chaqueño de pases firmes y tiros perfectos.

Y llegando a los 90s, destacaría por supuesto al Diablo Etcheverry, un ícono, un jugador que se fue al exterior con un pase millonario para esa época, medio millón de dólares. Jugó en Colo Colo de Chile, en España, en Ecuador y en Estados Unidos, donde se consagró como campeón.

Juan Manuel Peña es otro jugador destacado de los 90s: digno egresado de la Academia Tahuichi Aguilera, joven representante del Club Blooming y una figura de amplia trayectoria en Europa. Estuvo en el Real Valladolid por casi diez años, convirtiéndose en el futbolista boliviano con más tiempo de permanencia en un club internacional.

Edwin Sánchez jugó en Portugal en dos equipos muy importantes y Julio César Baldivieso fue sin duda un gran elemento deportivo, aunque muy criticado en el ámbito personal.

Ramiro Castillo, oriundo de Coripata, representa a un grupo de Los Yungas paceños en el cual se desarrollaron otros jugadores de calidad, como Iván Castillo y Demetrio Angola. En Los Yungas se dio un elemento motivador para el surgimiento de estas figuras afrobolivianas que era un torneo que se realizaba en esta región y que era considerado la punta de lanza para llegar a las ciudades y tener mejores expectativas de vida. Lamentablemente hoy en día la producción de la hoja de coca se ha convertido en una prioridad para las jóvenes promesas deportivas que emergen del sub trópico paceño. 

Finalmente, destacaría a un jugador aún activo: Marcelo Martins, cruceño de 32 años que inició su carrera en las filas de Oriente Petrolero y que hoy juega de delantero en el Shijiazhuang Ever Bright de la Segunda División de China.

“Lo que sucede es que los jugadores se pierden con el tema de la plata y, en consecuencia, pierden de vista los principios y valores deportivos universales. Juegan regular y ganan muy bien; aplican la ley del mínimo esfuerzo”.

P: ¿Qué pasa con estos jugadores destacados una vez que terminan su actividad como futbolistas?

R: Bueno, casos concretos de trascendencia después de haber tenido éxito como futbolistas, no conozco muchos en Bolivia, lamentablemente. Jugadores que podrían brillar hasta su muerte, no lo hacen. Es el caso de Marco Antonio Etcheverry que en mi opinión podría haber llegado a consolidar muchas más cosas desde su condición de estrella del fútbol boliviano.

Muchos le han dado continuidad a sus carreras como futbolistas desenvolviéndose como directores técnicos pero no siempre los resultados han sido los esperados…

Destaco a Juan Manuel Peña, por ejemplo, que después de haber sido un gran deportista, actualmente tiene una escuela de formación en Santa Cruz donde trata de fomentar una filosofía del juego y de trabajo en equipo, a partir de la experiencia que ha acumulado afuera.

Y por último remarco al “Pájaro” Escóbar, quien además de ser uno de los mejores futbolistas de los últimos años, es un motivador, un personaje influyente en la sociedad porque trasmite valores, una filosofía y un estilo de vida positivos, desde su papel de DT e inclusive estando fuera de Bolivia. Es un verdadero líder y de esos debería haber muchos.

P: Vemos que la mayoría de las estrellas del fútbol boliviano son figuras del pasado… ¿A qué se deberá la actual escasez de elementos de excelencia en nuestro país?

R: A partir de los 90 el fútbol se ha comercializado a un nivel inimaginable. El sueldo de un jugador promedio en Bolivia es de 7.000 dólares al mes. Algunos perciben 10.000 y otros llegan a ganar el doble o el triple…

Lo que sucede es que los jugadores se pierden con el tema de la plata y, en consecuencia, pierden de vista los principios y valores deportivos universales. Juegan regular y ganan muy bien; aplican la ley del mínimo esfuerzo. Para que el fútbol mejore en Bolivia, se debe trabajar para contrarrestar esto, entendiendo que el dinero en vez de ser un motivador, está siendo un arma peligrosa que bloquea y amenaza la calidad del fútbol.

Hay que exigirles a los futbolistas un mejor rendimiento ofreciendo sueldos que correspondan a los resultados que logra cada componente del equipo. Además, se debe trabajar con insistencia en el tema de los principios, cosa que no es imposible de lograr porque muchos jugadores del mundo han demostrado que, independientemente de las grandes sumas de dinero que reciben, pueden mantener claras las prioridades y enfocarse en ellas.

Edición 1.10. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

Fotos: Rodrigo Reyes / La Razón / Página Siete / Urgente.bo

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