Toto Arévalo:

El fútbol hay que jugarlo por pasión, no por dinero, priorizando el cómo antes del cuánto.

El ejercicio de revisar la historia permite identificar puntos favorables que se pueden rescatar y también errores que se pueden corregir. Por eso Toto Arévalo –optimista de que el fútbol boliviano podrá salir adelante– considera que el sentido autocrítico del deportista estimulará su ambición de conseguir victorias para el país.

Nacido para el micrófono

Es un hombre feliz que hace lo que le gusta hacer… A los 7 años sabía que quería ser periodista deportivo, a los 12 años relataba fútbol en su escuela de Cochabamba. En 1963 comentaba para sus compañeros de colegio los partidos concernientes a la clasificación de Bolivia al Campeonato Sudamericano, y a los 16 años empezó a trabajar en la radio; a los 17 se consolidó en el oficio de locutor y a los 18 ya estaba en la ciudad de Buenos Aires, cubriendo un partido entre Bolivia y Argentina. Desde entonces, Toto Arévalo no ha parado de trabajar, cumpliendo 52 años de estrecha relación con los medios de comunicación.

Nacido en Cochabamba, estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón y su vida la desarrolló en la ciudad de La Paz, entregándose de lleno a su pasión y dejando a un lado el ejercicio de su carrera universitaria. Desde la sede de Gobierno, su quehacer periodístico lo llevó a desplazarse constantemente hacia las principales ciudades de los cinco continentes, alcanzando fama y prestigio en Bolivia y fuera de nuestras fronteras. “Una de las más grande alegrías que me ha dado el deporte es que tengo millones de amigos en Bolivia y el mundo. Mi próximo emprendimiento es reunir a un millón de amigos en la televisión”, afirma con entusiasmo.

“Uno le pone tanta pasión a lo que hace que los del Bolívar me han vuelto strongista y los del The Strongest me han vuelto bolivarista”.

Actualmente, Toto Arévalo cuenta con un registro personal de presencia en 11 campeonatos mundiales de fútbol –único en Bolivia y uno de los pocos en Sudamérica– y en 9 juegos olímpicos. “Para mí es un gran privilegio haber participado como periodista en los más grandes acontecimientos deportivos de los últimos 50 años”. Tengo la esperanza de que Dios no me permita faltar a un Mundial ni a un Juego Olímpico y también mantengo el entusiasmo por intentar que cada programa que hacemos sea mejor que el anterior”.

Del nombre al apodo y del apodo al hombre

Alfonso Arévalo Araníbar era llamado “Toto” por sus hermanos; se trataba de un sobrenombre que no salía del ámbito íntimo y familiar. En una oportunidad, el joven aficionado asistió con su amigo a un partido que se jugaba en Cochabamba y el dueño del programa que transmitía el encuentro, al reconocerlo, lo mandó a la cancha a pararse al lado del periodista que estaba relatando el cotejo para que observara atentamente todo lo que éste hacía y decía, a fin de que estuviera preparado cuando se lo necesitara.

Esta probabilidad no tardó en concretarse, pues días después el reportero titular no se presentó a la hora de inicio de la transmisión del partido y el muchacho –de muy buena gana– se puso los auriculares y tomó el micrófono para protagonizar la transmisión del juego. El responsable del programa no sabía el nombre del chico que había salvado la situación y en la cabina le preguntó al amigo acompañante cómo se llamaba, a lo que él respondió: “Se llama Toto… Toto Arévalo”. A partir de ese día, el nombre de Alfonso fue reemplazado e inclusive olvidado, y el apodo empezó a sonar en todas partes hasta convertirse en un referente del periodismo deportivo nacional y sudamericano, al extremo que un periodista paraguayo de apellido Arévalo decidió hacer uso del mismo sobrenombre, haciéndose llamar “el Toto Arévalo Paraguayo”.

Pero Toto Arévalo (original), es más que un nombre popularmente conocido; es merecedor de premios, reconocimientos y distinciones de empresas, instituciones, asociaciones e instancias públicas y privadas; es reconocido por la CONMEBOL como uno de los mejores periodistas del continente. También es autor de publicaciones entre las cuales destaca A los 45 del primer tiempo, la pasión de mi vida, cuya segunda parte (el segundo tiempo) está siendo escrita para próximamente dar cuenta del acontecer deportivo en Bolivia en 52 años, desde la mirada de un testigo directo.

“Deporte Total” es un programa deportivo que tiene 43 años de vida y que constituye una de las principales obras del periodista. Llegó a la pantalla chica para romper esquemas tradicionales de televisación, y para reemplazar a las marchas militares y prusianas que introducían a los programas de deportes por la pegajosa melodía de “para vivir y disfrutar, este es tu programa: Deporte Total”.

“Competimos contra grandes estructuras de canales de televisión, con más años al aire que cualquiera de ellos (excepto de Televisión Boliviana que acaba de cumplir 50 años de transmisión); muchas veces nos han tratado de liquidar y yo sólo me río porque dejo que el tiempo sea el que impulse nuestro trabajo y nos mantenga como el programa bandera del deporte en Bolivia, gracias al trabajo del equipo que lo compone y a la gente que nos sigue”.

“Ni del uno ni del otro… Mi debilidad es la Verde”

“Uno le pone tanta pasión a lo que hace que los del Bolívar me han vuelto strongista y los del The Strongest me han vuelto bolivarista”, confiesa Toto Arévalo con honestidad, pues el tiempo le ha ayudado a entender que su verdadera pasión es su trabajo. No niega que uno de niño tiene una camiseta, pero afirma que hoy por hoy no es ni del uno ni del otro y que respeta a ambos. “Mi debilidad es la camiseta de la Selección Boliviana; cuando pierde Bolivia sufro demasiado y cuando gana me siento el hombre más feliz del mundo”, agrega.

Y es que cuando le tocó transmitir la clasificación de Bolivia al Mundial de 1994, que se definió en la ciudad de Guayaquil – Ecuador, la emoción y pasión del periodista se canalizó a través de una frase que se quedó grabada en el imaginario de la gente: “Mi Bolivia, mi Bolivia…”

El maestro Ugarte

Para hablar de los mejores futbolistas, Rediez.com acudió al periodista deportivo de mayor consagración y Toto Arévalo mencionó, en primer lugar, al maestro del fútbol boliviano: “Bolivia tuvo dos hitos futbolísticos en su historia: la conquista del título sudamericano en 1963 y la clasificación al Mundial en 1993. El futbolista más laureado y reconocido como el mejor de la historia, a quien afortunadamente pude ver jugar, fue Víctor Agustín Ugarte. En 1947 dejó su natal Tupiza y llegó a Bolívar como uno de los tantos recursos que llegan a la Academia; tras que llegó a ese equipo empezó a hacer muchos goles. Fue integrante de la Selección Boliviana de Fútbol en 1949 con una gran actuación de Bolivia en el Campeonato de Sao Paulo – Brasil, quedando como cuarto entre 9 equipos; fue una de las mejores actuaciones que tuvo. Jugó el Mundial de Brasil en 1950 como una gran figura de la Selección Boliviana y, sin duda, fue la gran estrella del Bolívar. La gente lo recuerda por los goles espectaculares que hizo… En esa época, tras la gran actuación de un jugador, la gente terminaba en la cancha y Víctor Agustín Ugarte se ahorraba el taxi para irse a su casa a descansar porque la muchedumbre lo llevaba alzado, era así la idolatría que le tenía la gente… En 1958 fue a jugar a San Lorenzo de Almagro (Argentina) en un tiempo en que era muy difícil salir al exterior y le fue bien. Su consagración, ya con 34 años, fue como integrante de la Selección Boliviana que obtuvo el título sudamericano en 1963. Yo creo que es la figura mayor del fútbol nacional, con mucha diferencia sobre el resto. El Maestro Ugarte fue el goleador de una generación extraordinaria de futbolistas como Wilfredo Camacho quien, como notable capitán de Bolivia en el glorioso 63, le dio a la Selección Boliviana un estilo propio. O como Máximo Alcócer quien –sin mucho renombre– gozaba de una condición extraordinaria para el fútbol.

Las estrellas de los 90

Edwin Romero, Ovidio Messa, Carlos Aragonés… grandes jugadores que Toto Arévalo destaca con convicción al momento de hablar de los mejores.

“Y llegando a los 90 toman protagonismo figuras casi irrepetibles en el fútbol como el Diablo Etcheverry (una figura emblemática), Milton Melgar, Carlos Borja, Erwin Sánchez, Julio César Baldivieso, “Chocolatín” Castillo y William Ramallo, el goleador. Una generación extraordinaria de jugadores que tuvieron el privilegio de ganar en cancha y llegar a un mundial. Una selección con la cual me identifico mucho por las grandes alegrías que nos dio a todos los bolivianos”.

“También me animé a decirle (a R. Castillo) que, si me lo permitía, lo bautizaría: ‘Desde hoy vas a ser Chocolatín’, y desde entonces surgió entre ambos un afecto especial”.

Afectos: El “Chocolatín”

“Conozco el caso de un muchachito humilde a quien vi debutar en el Estadio Hernando Siles: delgadito, simpático, jovencito, no había pasado los 20 años…, y después de verlo me nació un sentimiento distinto que me condujo a bajar al vestuario para conocerlo y hablar con él. Le dije que él iba a ser un gran jugador y todavía recuerdo con claridad su cara de asombro y los ojos abiertos… También me animé a decirle que, si me lo permitía, lo bautizaría: ‘Desde hoy vas a ser Chocolatín’, y desde entonces surgió entre ambos un afecto especial. Creo que él se identificó más con ese sobrenombre y siempre se mostró agradecido conmigo.

En él se vio reflejada la imagen del chico pobre de Los Yungas paceños que llega a la ciudad a triunfar en el fútbol. Con el niño que sorprendía con sus chilenas en su natal Coripata se reivindicó la cultura afro-boliviana y se atizaba un sentimiento de orgullo popular al verlo en el Tigre, en la Selección, en el Mundial, en la Copa América, en el River Plate, en el Argentinos Juniors, en Chile… A través de él se reconocieron a Los Yungas como una región potencial de grandes futbolistas.

Con alrededor de 30 años y a punto de jugar la final de la Copa América frente al Brasil en 1997, la vida del Chocolatín se vio sacudida inesperadamente cuando le anunciaron que su pequeño hijo había fallecido en Los Yungas a causa de una enfermedad incurable que lo derribó en menos de 24 horas. Ese día no sólo abandonó el vestuario y la cancha, sino las ganas de vivir.

Para mí fue muy duro porque sentía un afecto especial hacia él; era su asesor, su abogado y la persona que le había dado un nuevo nombre… Un día Ramiro se acercó al camarógrafo que trabajaba conmigo y le dijo que pidiera mi autorización para editar todos sus goles y entregarle el material. Yo di el consentimiento y el camarógrafo le entregó lo solicitado, sin imaginar que a los pocos días este entrañable jugador terminaría con su propia vida”.

Pronóstico: En cuatro años Bolivia volverá a dispararse

Según Toto Arévalo, hoy el fútbol es plano, no hay alguien que brille de manera nítida o se diferencie del resto. “Han dejado de aparecer las grandes estrellas del fútbol y es muy difícil de encontrar un jugador que alcance la estatura de los que hemos mencionado”. Esta frase lo lleva a concluir que el fútbol boliviano no está bien. Sin embargo, confiesa ser un hombre optimista que cree que de la derrota se puede salir a la luz y que en cuatro años Bolivia logrará consolidar un equipo parejo y de calidad, a partir de algunas figuras que se están apuntando para lograr buenas cosas.

Eso sí –enfatiza-: “El fútbol hay que jugarlo por pasión, no por dinero. Ahora se prioriza el cuánto y no el cómo y ese es el gran déficit, la gran distorsión que se tiene que corregir de manera urgente. En ese sentido, la Federación tendrá que generar un fair play financiero donde el futbolista tenga hambre de éxito, no urgencias económicas que son las que hasta ahora motivan su actuación en el fútbol. Considero que la autocrítica a partir de la revisión de la historia, estimulará al deportista a conseguir nuevas y esperadas victorias para el país”.

Edición 1.9. ESTRELLAS DEL FÚTBOL

La Paz – Bolivia.

Beatriz Villa-Gómez C. – NEOCOM S.R.L.

Fotos: Beatriz Villa-Gómez / Toto Arévalo / La Razón

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